Sexo en la Madurez, todas las dudas y respuestas.

 
Sexo en la Madurez, todas las dudas y respuestas.

Cada edad tiene riquezas que ofrecernos y vivir plenamente significa saber apreciarlas y disfrutarlas. Quienes viven mal la sexualidad en su etapa de la madurez son aquellas personas que se han quedado limitadas a un modelo juvenil o incluso adolescente de las relaciones amorosas y sexuales.

Otra cosa es conocerse, gustarse porque se sabe todo del otro, haber profundizado en todos los aspectos y posibilidades del encanto amoroso. La sexualidad en la madurez ofrece a las parejas experimentadas esta riqueza. Se conocen hasta en los detalles más mínimos, cada uno tiene una experiencia completa del cuerpo del otro, sabe exactamente cómo darle placer. Basta con un gesto, una mirada, una sonrisa para desencadenar la magia que lleva a alcanzar el máximo gozo.

Si se deja que hablen los cuerpos, el sexo maduro da respuestas extraordinarias en intensidad y satisfacción. Todo está permitido, todo es posible. Ahora más que nunca.

Vivimos en una sociedad que ignora o incluso reprueba la faceta sexual de los mayores. Muchos ancianos aceptan esa norma no escrita del rechazo del amor y el sexo, escondiendo sus sentimientos sexuales y sus deseos a medida que envejecen.

¿Puedo seguir manteniendo relaciones sexuales?

El envejecimiento no lleva por sí mismo al cese de la actividad sexual. Mas bien ocurre que diferentes problemas médicos, psicológicos o sociales interfieren con la expresión normal de la sexualidad.

Los sentimientos, los deseos y las actividades sexuales están presentes a lo largo de todo el ciclo vital. Las relaciones íntimas humanas afirman la propia vida y son válidas a lo largo de toda la existencia, incluyendo la ancianidad.

Disfrutando de una buena salud y de una pareja con la que desee compartir sus momentos íntimos, los ancianos pueden retener tanto el deseo como la capacidad de hacer el amor, cada uno con sus peculiaridades, hasta el final de sus días, si es que así lo desean.

Cuando un anciano ha mantenido una relación sexual satisfactoria en su vida adulta hay menos probabilidades de que los cambios asociados al envejecimiento le afecten.

¿Pero qué me pasa? No soy el mismo que hace años:  

Evidentemente no. Con el paso de los años se van produciendo una serie de cambios en nuestro cuerpo que es importante que conozcamos.

En los hombres la erección se hace mucho más lenta, disminuyendo también el número de erecciones nocturnas involuntarias. Después de la eyaculación, una vez desaparecida la erección pueden pasar días antes de que sea posible obtener otra erección completa. La eyaculación se retrasa por lo que se reduce la posibilidad de eyaculación precoz.

En las mujeres la vagina se hace más corta y menos elástica y la mucosa más delgada y frágil, disminuye la capacidad de lubricación, haciendo que el coito pueda ser más doloroso, incluso produciéndose sangrado, y que aumente el riesgo de infecciones vaginales. Es menos frecuente alcanzar el orgasmo.

Pero también es cierto que todos estos cambios llegan a una edad en que la situación personal, social y afectiva de la mayoría de las personas se ha consolidado. En esta situación, y con el soporte de la madurez de las experiencias vividas, es posible lograr una adaptación más rica a estas modificaciones de nuestro cuerpo. El premio es la capacidad de obtener una creciente satisfacción en las relaciones íntimas.

El ambiente en que que vivo no me ayuda

Vivimos en una sociedad que sobrevalora las ideas de Juventud, Vigor y Belleza; una sociedad que no es capaz de descubrir la belleza y la alegría de la madurez. En este ambiente algunas personas pueden llegar a avergonzarse de experimentar o sentir deseo sexual o de mostrar su propio cuerpo. Pero los mayores que tienen una percepción positiva de su cuerpo y de su pareja es más fácil que mantengan relaciones sexuales satisfactorias que aquellos que no las tienen.

El acceso a una pareja se va dificultando. Debido a la mayor longevidad de la población es cada vez más probable que nuestros ancianos se casen con parejas sexualmente incapaces; sobre todo las ancianas, que normalmente se vuelven a casar con ancianos de mayor edad, sin embargo en los ancianos no es tan raro el matrimonio con mujeres mucho más jóvenes.

No es fácil que el anciano tenga acceso a un ambiente adecuado de intimidad, sobre todo si viven con sus hijos o en Residencias geriátricas.

¿Todas las enfermedades afectan a mi sexualidad?

No todas las enfermedades disminuyen la capacidad sexual. La mala salud física o psíquica puede llevar a una disminución del deseo y a una alteración en la respuesta sexual, sobre todo las enfermedades que desfiguran el cuerpo o alteran negativamente la imagen corporal.

Enfermedades cardiovasculares: los ancianos con enfermedades del corazón no tienen que evitar las relaciones sexuales por pensar que ponen en riesgo su vida, sino acomodar sus relaciones al máximo posible sin que aparezca dolor en el pecho ni sensación de falta de aire. No hay mayor incidencia de muerte súbita durante el coito que en el resto de la población.
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(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.sexologia.net)





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