Sin embargo, nunca es demasiado tarde para obtener algún beneficio al dejar de fumar, dice la doctora Carolyn Schlede, profesora asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Florida del Sur en Tampa y directora del programa para dejar de fumar en el centro médico de veteranos Haley. "Aún aquellas personas que dejan de fumar a los 65 años, por ejemplo, pueden añadir dos a tres años más a sus vidas", dice la doctora Schlede.
La doctora Schlede supervisa otros programas para dejar de fumar para veteranos en estados al sur del país y en Puerto Rico. "Claro que es mejor dejar de fumar lo antes posible y mucho mejor no haber comenzado jamás, pero vemos mejoras en la salud de personas al par de horas de haber dejado de fumar". Apenas 20 minutos después del ultimo cigarrillo, la presión arterial y el pulso disminuyen. Alrededor de las ocho horas, el nivel del monóxido de carbono en la sangre regresa al estado normal y el nivel del oxígeno aumenta. Un solo día después de haber dejado de fumar, el riesgo de un ataque cardíaco también disminuye
Según Schlede, uno de los focos de comercialización de las compañías de cigarrillos ha sido el mercado hispano. Este hecho puede haber contribuido al aumento en el número de jóvenes hispanos que han empezado a fumar durante 1990, que fue superior al de las dos décadas anteriores.
Por ejemplo, el uso de cigarrillos entre los estudiantes hispanos de escuela secundaria disminuyó del 35.7 por ciento en 1977 al 20.6 por ciento en 1989, pero aumentó al 27.3 por ciento en 1999, según cifras del Centro estadounidense para el control y prevención de enfermedades (U.S. Centers for Disease Control and Prevention), en Atlanta. Un 19 por ciento de los adultos hispanos (de18 años o más) fuman, cifra que es menor que la de los blancos, no hispanos (25 por ciento) y los estadounidenses de ascendencia africana (24.7 por ciento). A medida que las personas vayan envejeciendo, disminuye el porcentaje, llegando al 10 por ciento o menos. Normalmente, esto se debe a que los fumadores mueren antes o dejan de fumar a medida que empiezan a experimentar las primeras señales de problemas cardíacos o pulmonares.
La señora Pérez dice que no quiere esperar hasta tener una crisis de salud para dejar de fumar. "Es muy difícil para mí. A mí siempre me gustó mucho fumar", nos dice. "Pero el otro día alguien me dijo que olía bien y eso me hizo sentir bien".
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.aarpsegundajuventud.org)


