Marihuana "buena", prohibición absurda

La revista Scientific American publicó un editorial capaz de llamar la atención del más indiferente: se titula "La investigación sobre la marihuana: las actuales restricciones son absurdas". La mayor parte de la gente ha oído hablar acerca de la potencial aplicación de los compuestos activos de la marihuana en los trastornos originados por varias enfermedades, en un amplio espectro que oscila desde la artritis hasta el sida.
El editorial de SciAm destaca que incluso nuestro cerebro produce compuestos similares a los de la marihuana, los así llamados cannabinoides endógenos o endocannabinoides. La revista Nature Medicine afirma que los endocannabinoides son importantes en procesos como el dolor, la memoria, la neurodegeneración y la inflamación. Entonces, ¿cuál es el problema? Sencillamente, que las normas legales norteamericanas acerca de la marihuana la colocan en la lista de las drogas llamadas "Tipo 1", es decir, las que están absolutamente prohibidas —sus compañeras de lista son la heroína y el LSD—, de modo que los investigadores no pueden ni siquiera comprar semillas de la plantita en cuestión para experimentar con ellas. "De hecho", afirma la prestigiosa revista SciAm, "es mucho más fácil comprar cocaína para investigación que marihuana. La lista comprende sólo a las drogas que se definen como adictivas y sin ningún uso médico, lo cual se vuelve, con respecto a la marihuana, una verdadera profecía autocumplida". El editorialista norteamericano se refiere a que, si la legislación norteamericana prohibe la tenencia de marihuana incluso a los neuroquímicos y a los fisiólogos, por cierto que las sustancias que contiene nunca tendrán una aplicación práctica. Obvio: ¡si no se puede investigarlas!
Cannabis sativa, el conocido cáñamo o marihuana
Las vueltas de las leyes estadounidenses sobre este tema han derivado en consecuencias involuntarias y ridículas. Un investigador solicitó permiso al Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas (NIDA por sus siglas en inglés) para estudiar los posibles usos médicos de la marihuana: el NIDA se lo denegó. El hombre, entonces, simplemente presentó otra vez el mismo requerimiento, cambiando sólo el objetivo de su estudio. Esta vez colocó "investigar los efectos negativos del uso de la marihuana". El NIDA no sólo lo autorizó sino que le suministró fondos económicos para su investigación. Este solo ejemplo muestra la supina incoherencia en los procedimientos que las leyes aplican sobre temas como éstos. Si estas leyes hubiesen existido en el pasado en la forma que tienen hoy, no podríamos utilizar la cocaína, la morfina y demás fármacos derivados de alcaloides vegetales, de amplia utilización actual como calmantes, analgésicos y anestésicos, incluidos leer más


