En el grupo de 43 a 54 años, la prevalencia de trastornos ginecológicos aumentó con la edad, coincidentemente con un mayor porcentaje de participantes en el período perimenopáusico. En este grupo no se observó asociación entre las menstruaciones irregulares y el asma o los síntomas de reciente inicio, a diferencia de lo observado en el grupo de mujeres de menos edad (25 a 42 años). La prevalencia de asma persistente fue semejante en ambos grupos.
Discusión
El estudio demuestra que las pacientes con asma y alergia refieren con mayor frecuencia irregularidades menstruales, un fenómeno que coincidió en todos los centros de investigación, en mujeres no embarazadas en edad reproductiva del norte de Europa. La asociación no pudo ser atribuida a la medicación antiasmática y más bien parece obedecer a factores etiopatogénicos comunes. De hecho, añaden los autores, se sabe que ciertas desventajas madurativas presentes en los primeros años de vida –inclusive durante el desarrollo intrauterino– se relacionan con aumento del riesgo de asma y con desequilibrios hormonales. Asimismo, es factible que existan alteraciones metabólicas comunes que expliquen la aparición de ambas anormalidades.
En conclusión, este estudio es el primero en demostrar que el asma y la alergia se asocian con períodos menstruales irregulares, en la población femenina en general. La medicación antiasmática no debería ser considerada un factor responsable en dicha interacción. Una mejor comprensión de la asociación encontrada sin duda ayudará a comprender mejor la fisiología del asma; es posible que la resistencia a la insulina tenga cierta participación en la etiología multifactorial de las enfermedades alérgicas. Asimismo, es probable que ciertas desventajas presentes desde etapas precoces del desarrollo afecten desfavorablemente y en paralelo al sistema respiratorio y ginecológico.


