Sólo 68 pacientes estaban correctamente diagnosticados (53.2%). Un 19,5% de los sujetos habían sido etiquetados previamente de EPOC y un 27,3% no tenían ningún diagnóstico de enfermedad respiratoria. No había diferencia en los tres grupos en cuanto al sexo. Entre los pacientes con el diagnóstico correcto de asma era más frecuente encontrar antecedentes de alergia y mayor reversibilidad en la prueba de los broncodilatadores; asimismo recibían broncodilatadores con mayor frecuencia que el resto (76% versus 15,3% de los diagnosticados de EPOC y 7,4% de los no diagnosticados de enfermedad respiratoria). Por último el subgrupo de asmáticos bien diagnosticados tenían una duración superior de la enfermedad.
Los pacientes con diagnóstico erróneo de EPOC tenían mayor grado de discapacidad (medido mediante el test de Barthel) que los pacientes bien diagnosticados o sin diagnóstico, y una edad media significativamente superior. En estos sujetos los síntomas habían empezado más tarde que en los pacientes asmáticos, es decir, que un inicio tardío de la sintomatología hace que con mayor frecuencia se infra-diagnostique el asma.
Los resultados de este estudio, publicado en la revista "Chest", vienen a confirmar que el asma es una entidad infra-diagnósticada en los ancianos y con frecuencia confundida con la bronquitis crónica. Para evitar errores es necesaria una historia clínica adecuada que permitirá tratar a los pacientes de forma congruente con su diagnóstico.


