La mayoría de las semillas que consumimos cocidas pueden ser germinadas. De esa manera se transforman químicamente: su contenido es predigerido -para efectos de consumo humano- por la activación enzimática que acontece como consecuencia de la germinación, que se inicia en presencia de agua. Ello no sólo transforma las semillas en alimentos más ricos en términos nutricionales, sino que las hace aptas para consumo crudo -algo que de seguro era de mucha utilidad para un pueblo nómada, como eran las condiciones de muchos grupos humanos en tiempos antiguos.
Por sí fuera poco, el trigo, al germinar durante algunos días y convertirse en una plantica de varios centímetros, nos entrega un producto bioquímico de inmejorables efectos limpiadores, activadores del metabolismo y rejuvenecedores. Se puede con el jugo de esta "yerba" hacer un jugo para tomar e incluso hacer lavados intestinales.
¿Me permite unas sugerencias...?
Compre un Kilo de trigo y póngalo a germinar.
Para ello remoje -digamos que una taza- de trigo, en suficiente agua. A las 12 horas cambie el agua y deje las semillas apenas húmedas, nunca tapadas con el agua. Cambie cada 12 horas el agua y al tercer día tendrá una raíz de mas o menos 3mm. La puede consumir así o molerla en un molino (Corona por ejemplo) con el cual obtiene una masa parecida a la del pan, que se puede trabajar de muchas maneras y añadir, por ejemplo dátiles, pasas y nueces. O ajo y sal. Ud. escoge.
Practique germinando varios tipos de semillas, como lentejas, garbanzos y frijoles chinos. Mézclelos con las ensaladas.
Lea las listas de alimentos en correspondencia con su grupo sanguíneo. Evite los alimentos que se prohíben para su grupo. De esta forma le estará haciendo un gran bien a su sistema inmunológico.


