Trastornos del sueño

Se conocen más de 90 trastornos del sueño. El insomnio es el más común, aunque técnicamente no se lo clasifica como enfermedad, sino como síntoma. “Es como el dolor de cabeza”, Cuando uno lo sufre generalmente se pregunta por la causa: ¿Es tensión, insomnio, migraña o algo mas grave?, pues bien el insomnio es señal de alarma de diversas anomalías.
Los somníferos parecen ser el remedio más rápido y sencillo, aunque su eficacia es mayor cuando se usan en periodos no muy largos. Sin embargo deben tomarse solo por prescripción médica ya que, entre otros efectos secundarios, pueden producir dependencia, reaparición del insomnio y necesidad de ingerir dosis más fuertes
Es buena idea anotar en una libreta las preocupaciones y elubraciones nocturnas a fin de llevar un diario de hábitos de sueño. Esto serviría para combatir el insomnio sin medicamentos, haciendo esto lo ayudará a descubrir si sus hábitos por inofensivos que parezcan, tiene relación o no con su dificultad para dormir. El azúcar puede causar problemas para dormir, cuando uno come algo dulce que contiene almidón aumenta o disminuye la concentración de glucosa en la sangre, respectivamente. Tanto la sensación de vigor que se experimenta en el primer caso, como la ansiedad en el segundo, pueden impedir el sueno y hacer que uno despierte. También se debe saber que el exceso de sal estimula el sistema nervioso y que las comidas muy condimentadas entorpecen la digestión.
Entre los alimentos que favorecen el sueño se encuentran las algas marinas y los productos lácteos. Conviene, pues tomar leche tibia antes de acostarse: además de calcio, contiene triptofano, aminoácido que produce somnolencia. Otros nutrientes útiles son el magnesio, que debe tomarse con calcio para una buena absorción y las vitaminas del complejo B. Para poder concebir el sueño no es bueno hacer ejercicios aeróbicos antes de acostarse, no hacer siestas durante el día, evitar cenar demasiado o muy tarde, procurar dormir en un colchón cómodo, mantener una temperatura fresca en el cuarto y usar la habitación solo para dormir.
Ponerse a pensar si uno va a dormir o no, puede volver crónico el problema esto se lo llama ‘’insomnio psicológico’’. Produce que entrar al cuarto y meterse a la cama deja de ser agradable o fácil y empieza a general stress y ansiedad. A menudo la solución es cambiar la rutina, vaya a la cama cuando se sienta soñoliento y procure levantarse todos los días a la misma hora. Si no puede dormir durante la noche levántese, realice alguna actividad relajante y no regrese a la cama hasta que vuelva a tener sueño. Existen varios trastornos psicológicos que se pueden confundir con el insomnio. Las dos mas comunes son la apnea del sueño, a causa de la cual se interrumpe por momentos la respiración al dormir, y la narcolepsia, perturbación nerviosa que se caracteriza por súbitos ataques de sueño durante el día y sueño intranquilo durante la noche.
¿A qué se debe que aún en los mejores días es difícil salir de la cama?
Los científicos creen que parte de la respuesta reside en la luz. Los humanos adaptamos nuestro propio reloj interno a la aurora, de modo que entre más tarde amanece, más tarde queremos levantarnos. Pero en cualquier estación puede ser difícil levantarse, por ello exige que el organismo experimente una complicada serie de cambios. Para ciertas personas eso presenta un problema. Los investigadores han descubierto que las embolias (interrupciones en el flujo sanguíneo que va al cerebro), se presentan con más frecuencia entre las 8 y 9 de la mañana. Esa mayor incidencia de las embolias podría ser el resultado de una aglutinación matutina de las plaquetas, elementos constituyentes de la sangre, en forma de discos ovales o circulares, que contribuyen a la coagulación. Otros médicos exponen la teoría de que la elevación normal de la presión arterial por la mañana podría forzar el paso de la sangre a través de las paredes de los frágiles vasos del cerebro. En parte por ese aumento de la presión arterial, también son más comunes los ataques cardiacos a las 9 de la mañana.
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