La enfermedad de Alzheimer y la ciencia.

La enfermedad de Alzheimer es una degeneración cerebral que, tarde o temprano, hace al paciente olvidar todo, para la cual no existe recuperación. La persona incluso olvida cómo cocinar, cómo manejar el automóvil y hasta cómo amarrarse las agujetas de los zapatos. Lentamente este enfermedad ataca las células nerviosas en todas las partes de la corteza del cerebro, deteriorando así la capacidad de la persona, de controlar las emociones, reconocer errores y al final, esta enfermedad conduce a un estado de coma y a la muerte. En los Estados Unidos, donde se ha efectuado una estadística, se ha visto que ataca al 7% de las personas mayores de 65 años. Esto significa que, aunque hay millones de víctimas, la mayoría de la gente nunca se verá afectada por esta enfermedad. Esta degeneración no es resultado del proceso normal de envejecimiento; puede presentarse también en personas de 40 o 50 años.
Avances de la ciencia contra el Alzheimer
Las empresas de biotécnica están a un paso de desentrañar los misterios de la memoria. Pronto habrá fármacos que ayuden a la mente de los ancianos a recordar, y a las perturbadas, a olvidar.
En un laboratorio en New Jersey, por ejemplo, los investigadores exploran las complejidades de la memoria a nivel molecular a fin de crear una sustancia que rivegorice el cerebro y le devuelva sus funciones. Con diminutos electrodos aplican descargas eléctricas a delgados cortes de cerebro de rata suspendidos en un caldo de cultivo. Su fin es reproducir los cambios electrónicos que ocurren en las neuronas al formarse el recuerdo. Una bomba vierte gota de fármacos experimentales en la muestra de tejidos, y los electrodos miden como alteran la actividad celular. Muchos fármacos casi no la modifican, pero algunos producen el efecto deseado: ayudan a las neuronas a hacer conexiones más fuertes y duraderas. Memory pharmaceuticals, la firma que realiza este trabajo, va a la cabeza en un reñida carrera para lanzar nuevos medicamentos que sean cien por ciento eficaces. Estos ayudarían tanto a quienes sufren grave pérdida de la memoria como a los simplemente olvidadizos.
Los primeros usuarios de la píldora serian los enfermos de Alzheimer. Y más adelante podría ayudar a quienes padecen difusión mental leve, lesiones cerebrales, síndromes de Down, retraso mental o que convalecen de ataques graves de apoplejía.Otros beneficiarios serian los millones de personas de edad madura que desean prevenir la frustrante pérdida de la memoria que sobreviene al envejecer.
Aunque las compañías farmacéuticas no lo hayan reconocido, su mayor objetivo es el mercado de las personas sanas: el típico vendedor de 4 años que quisiera recordar el nombre de sus clientes. Sin embargo, usar esa píldora sola para tener mejor memoria conllevaría un gran riesgo. Un fármaco muy potente podría causar estragos en las emociones o inundar el cerebro con sustancias inútiles. Para poder dársele ese uso, la píldora tendría que estar libre de efectos secundarios adversos. Las autoridades sanitarias no suelen aprobar la venta de medicamentos peligrosos para la salud.
Desde que en el siglo XVII el francés Descartes dividió el universo en dos partes, “la sustancia extensa”, (el mundo físico) y la “cosa pensante” (la mente), los filósofos y científicos no han dejado de discutir si la mente humana es tan incansable que no es posible entenderla “Descartes estaba en un error”, “la memoria es un proceso biológico que puede manipularse. No solo podemos interrumpirlo, sino también mejorarlo”.
El día que la gente tenga en la mesa un frasco de píldoras para la memoria, Tully y Kandel, investigadores austriaco y americano, se llevarían el crédito y ellos agradecerían a dos humildes criaturas: la mosca de la fruta y la babosa de mar. El trabajo de ambos expertos se sustenta en un principio básico sorprendente: la mecánica básica de la formación de recuerdos humanos podría ser similar a la de los molúsculos, los insectos y otras criaturas simples. Al parecer hay semejanza entre las neuronas de todos los animales; la diferencia es la complejidad de sus conexiones, “los humanos son como computadoras portátiles, las moscas como radio de bulbos” según uno de estos investigadores.
Fármacos para el Alzheimer:
La Risperidona
Según un estudio reciente, una droga que normalmente se emplea en le tratamiento de la esquizofrenia, la risperidona, administrada en dosis pequeñas, puede aliviar delirios, la paranoia y la agresividad que se presentan en algunos caso del mal de Alzheimer. leer más


