retirando en cada uno de ellos la capa celular externa que los envuelve.

Al cabo de unos dos o tres días después de la ICSI, de los embriones obtenidos por la fecundación de los óvulos se seleccionan los mejores. De éstos se transfieren dos o tres al útero de la mujer, con una técnica similar a la inseminación artificial pero que se realiza con control directo ecográfico. Habitualmente sólo se implanta uno de ellos, pero en ocasiones también pueden ser dos los que se desarrollen.

Los embriones no empleados en el proceso anterior se congelan en nitrógeno líquido (criopreservación) y pueden ser utilizados en un ciclo posterior si no se obtuvo el embarazo en el primer intento. Lógicamente esto simplifica y abarata el procedimento, aunque las tasas de embarazo disminuyen un poco.

¿Qué es la vasovasostomía?

En esta situación, además de la FIV- ICSI, puede plantearse también la opción de una vasovasostomía, una intervención quirúrgica minuciosa que consiste en intentar recanalizar el conducto deferente que fue seccionado durante la vasectomía. Esta técnica se realiza con anestesia local y se emplea magnificación óptica (una lupa quirúrgica), ya que el conducto deferente debe ser reanastomosado de forma perfecta, uniendo los dos cabos. Primero se debe hacer tejido nuevo, eliminando los extremos cicatriciales proximal y distal (los puntos donde se seccionó el deferente) y posteriormente se aproximan y se suturan con hilos muy finos.

Una vez realizada la vasovasostomía debe esperarse un tiempo (varios meses) para poder evaluar el resultado, es decir, que se obtengan espermatozoides en cantidad suficiente en el eyaculado. Aunque aparentemente se trata de una solución sencilla para un caso de vasectomía, la eficacia real de este procedimiento enfrenta ciertos problemas:

Aunque no es habitual, no siempre es posible realizar correctamente la vasovasostomía, ya que los extremos del conducto deferente se retraen y pueden quedar muy lejos entre sí.

Que la cirugía sea un éxito no garantiza sus resultados, pues no es suficiente con encarar y suturar bien los extremos del conducto deferente, ya que también debe conseguirse que se recupere su capacidad de transportar el líquido seminal, y esto no se puede saber en el momento de la intervención. Puede suceder que en el eyaculado no aparezcan espermatozoides.

Aunque los dos inconvenientes anteriores se superen con éxito, puede darse el caso de que la cantidad de eyaculado o su concentración de espermatozoides no permitan obtener suficiente material para realizar una inseminación artificial. En este caso se debería recurrir a la FIV- ICSI como en el caso anterior.
Por todo ello, cuando se desea un hijo después de una vasectomía, es actualmente más aconsejable orientarse hacia una FIV- ICSI. En el caso de que el planteamiento sea diferente, es decir, que se desee fundar una nueva familia y tener varios hijos, la opción de la vasovasostomía puede ser una buena alternativa, sobre todo si la mujer es lo suficientemente joven como para prever que su fertilidad todavía pueda conservase durante unos años.

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.eugin.net)





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