Ud. goza sentándose en un baño caliente, las duchas son preferibles si en realidad Ud. está interesado en intentar concebir a un hijo. Existe una alta posibilidad de que Ud. pueda estar expuesto a metales pesados, tales como el mercurio, el plomo, el níquel o el cadmio. En ese caso, evite la exposición. Y si ya estuvo expuesto en forma importante, acuda a un médico que esté familiarizado con el análisis del pelo, el cual es muy útil para detectar niveles anormalmente altos de estos metales pesados. Además, los tratamientos son muy específicos dependiendo de la fuente de contaminación de estos metales y de los niveles y cronicidad de esta intoxicación. Los fumadores están expuestos al cadmio que contiene el papel del cigarro, y el cadmio es antagonista del zinc; esto puede entonces provocar una deficiencia del mismo. La bioquímica nos ha enseñado que el cadmio interfiere con la absorción y la utilización del zinc. No hay que olvidar que el cadmio también existe como un veneno industrial o como un contaminante. Al impedir la absorción y la utilización del zinc, el cadmio provoca disminución en los niveles de zinc en los testículos y es cuando se convierte en un factor importante en la infertilidad masculina.

El zinc es necesario para la formación del esperma activo y las secreciones de la próstata. También las secreciones vaginales son altas en el contenido de zinc. En la formación final del esperma activo, el zinc es firmemente enlazado dentro de la queratina de la cola del espermatozide. Esta queratina es parecida a la capa de queratina de la piel, la cual contiene y necesita zinc para una formación adecuada. El zinc en ambos casos está firmemente unido desde el punto de vista químico al azufre reducido en forma de grupos sulfihidrilos. Esta queratina en el espermatozoide tiene importancia para la movilidad activa.

El contenido normal mineral del esperma es el siguiente: zinc 20 mg por ciento, cobre 0.05 mg por ciento, sodio 281 mg por ciento (por eso sabe salado), calcio 25 mg por ciento, potasio 89 mg por ciento, magnesio 14 mg por ciento y azufre 3 por ciento de la ceniza.

La medicina ortomolecular, descubierta por el premio nóbel, el Dr. Linus Pauling, nos ha confirmado durante todos estos años que la deficiencia de zinc está relacionada con niveles disminuidos de testosterona, bajos conteos de espermatozoides y una movilidad pobre de los mismos. Varios estudios usando suplementos de zinc en hombres infértiles han mostrado una mejoría en la producción del esperma. En el Programa de Estudios de Medicinas Alternativas de la Universidad de Guadalajara, en un ensayo clínico que realizamos, le administramos a 34 pacientes con un bajo conteo de espermatozoides, entre 20 a 50 millones por mililitro, 50 mg de zinc cada 12 horas durante tres meses. El resultado fue que más del 85 % de los pacientes mejoraron en su conteo espermático. Aquellos pacientes que no mejoraron fueron revisados nutricionalmente y les encontramos otras deficiencias dietéticas, principalmente de aminoácidos. Dentro de nuestra población en este estudio clínico, cuando los pacientes tomaron el tratamiento durante 3 meses y no mejoraron, fue necesario dejar el complemento del zinc e iniciar una complementación oral con cobre.

La razón está otra vez, dentro de los postulados de la bioquímica nutricional. Lo que sucede es que el uso a largo plazo del zinc puede interferir con la absorción y la utilización del cobre y se sospecha que su deficiencia puede ser un factor de riesgo en las enfermedades cardiovasculares. Por eso es muy importante no ingerir, sin supervisión médica más de 150 mg de zinc al día. Se sabe que una dosis de 300 mg o más puede alterar la función del sistema inmunológico.

Otro de los nutrientes que puede ayudar a mejorar la fertilidad masculina es la L-arginina. Es un aminoácido. Una deficiciencia de este aminoácido puede causarnos una movilidad y un conteo de espermatozoides disminuidos. No se sabe si la administración oral de complementos de la L-arginina es útil cuando no hay deficiencia. A los cinco pacientes que no respondieron al tratamiento con el zinc, les encontramos una deficiencia de L-arginina. La dosis promedio diaria que prescribimos va de 2 a 4 gramos. Les administramos la L-arginina durante 6 semanas y en todos los pacientes encontramos lecturas normales, tanto de movilidad como de conteo de espermatozoides. En otro estudio, se demostró una mejoría importante en los pacientes masculinos que no habían sido ayudados por otros tratamientos. En caso de que el paciente sufra de problemas renales o hepáticos, es indispensable que la arginina se tome solamente bajo la supervisión de un médico. En algunos casos se ha notado que empeoran los pacientes que sufren de herpes genital. Si ese es el caso, el médico conocedor de la bioquímica nutricional sabe que la L-lisina (otro aminoácido) puede ser útil en el tratamiento del herpes, tanto genital como labial o zoster.

La vitamina C, en forma de ascorbato de calcio, en dosis altas, también ha sido usada con éxito para prevenir la aglutinación de los espermatozoides y mejorar la calidad de los mismos. Debido a que la vitamina C actúa como un antioxidante, puede prevenir el daño en los espermatozoides dentro del cuerpo. Nuestros estudios clínicos han demostrado buenos resultados usando dosis altas de esta vitamina, pero siempre en forma de ascorbato de calcio o magnesio oral.

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Profesor de Farmacología en el CUCS de la Universidad de Guadalajara.

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.hector.solorzano.com)





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