Cuando la localización es cardíaca, puede establecerse una insuficiencia progresiva de la capacidad contráctil del músculo cardíaco; pueden aparecer trastornos del ritmo de las contracciones cardíacas (extrasístoles, taquicardia paroxística, flutter auricular), pueden manifestarse dolores precordiales de tipo anginoso, si, a la lesión anatómica de las coronarias (las arterias que riegan el corazón), se superponen reflejos que produzcan espasmos arteriales; finalmente, puede establecerse un infarto de miocardio.
Si los vasos afectados por la arteriosclerosis son los que riegan las extremidades inferiores, pueden aparecer dolores en forma de calambres tras la marcha, engrosamiento y oscurecimiento de la piel, disminución de la temperatura cutánea y con el paso del tiempo, gangrena.
Finalmente, cuando la localización se produce en las arterias renales, las consecuencias pueden ser hipertensión o afectación de la función renal. La situación se hace muy grave cuando en el riñón se suma la arteriolosclerosis, es decir, la esclerosis de los pequeños vasos renales.
Factores de riesgo
De investigaciones epidemiológicas realizadas en los Estados Unidos por cuenta de Sociedades aseguradoras sobre decenas de miles de individuos, se desprende que el riesgo de sufrir accidentes de tipo arteriosclerótico (especialmente de infarto de miocardio) es más elevado en individuos masculinos adultos con elevado porcentaje de colesterol en la sangre, con hipertensión arterial, que sean obesos, fumadores y practiquen una reducida actividad fisica.
El porcentaje de grasas en la dieta reviste una gran importancia y la diabetes, la nefrosis y la xantomatosis, todas ellas caracterizadas por ir frecuentemente asociadas a hiperlipidemias frecuentemente van asociadas a arteriosclerosis
Entre los hombres adultos se dan con mayor frecuencia enfermedades derivadas de la arteriosclerosis. Desde hace mucho tiempo se sabe que los hombres están más expuestos que las mujeres a esta enfermedad, al menos en mediana edad. Las mujeres, en efecto, están protegidas contra ella, hasta la menopausia, después de la cual la relación entre ambos sexos se equilibra. Las personas maduras están más expuestos a la enfermedad, pero en muchos jóvenes muertos en la guerra, la autopsia a mostrado una arteriosclerosis más o menos establecida. Estudios realizados sobre niños, muertos por diversas causas, han revelado también la presencia defenómenos arterioscleróticos, incluso entre recién nacidos.
La hipertensión arterial es un factor agravante de la arteriosclerosis. Debe tenerse en cuenta, además, que la arteriosclerosis generalizada es capaz de producir la aparición de hipertensión, debido a la reducción de la elasticidad de los grandes vasos.
Existen algunas pruebas o tests de laboratorio que ayuda a predecir el riesgo de padecer arteriosclerosis. Los más importantes son la determinación de las LDL (lipoproteínas de baja densidad), de homocisteína y de ADMA (dimetilarginina asimétrica). En particular, esta última permite deducir con bastante exactitud el riesgo de padecer infarto de miocardio ictus y otros accidentes vasculares en pacientes con alto riesgo y comprobar los efectos de los tratamientos
Arteriolosclerosis y arteriosclerosis senil
La arteriolosclerosis se distingue de la arteriosclerosis, por su distinta localización. Mientras que la segunda afecta a las grandes y medianas arterias, la primera se localiza, como su nombre indica, a nivel de las pequeñas arterias, las arteriolas. Las consecuencias patológicas son también distintas: la primera consecuencia de la arteriosclerosis es una grave hipertensión que puede llegar a producir una insuficiencia cardíaca. Adicionalmente, el individuo que padece arteriosclerosis puede sufrir las comunes complicaciones de la hipertensión arterial, siendo quizás los ataques vasculares cerebrales los más importantes (especialmente, la hemorragia cerebral).
La arteriosclerosis senil es la forma más benigna de arteriosclerosis. Se origina con lentitud, de un modo paralelo al envejecimiento de todo el organismo, y está considerada como un fenómeno casi fisiológico, debido al envejecimiento de las arterias y, por tanto, a su progresiva esclerosis. No determina, en general, graves consecuencias.
Tratamiento
El tratamiento consiste, en primer lugar, en el control de los factores de riesgo: abstención del tabaco, reducción de la obesidad y control adecuado de la hipertensión y de la diabetes. Si el paciente muestra unos niveles excesivos de colesterol, puede estar indicado un tratamiento con alguna estatina (fármacos que reducen los niveles plasmásticos de colesterol).
Usualmente, la arteriosclerosis no se trata hasta que se manifiesta alguna de sus complicaciones. Cuando se sospecha su presencia, el diagnóstico por imágenes puede utilizarse para determinar el grado de obstrucción de las arterias. Las angiografías, la ultrasonografía y la tomografía computarizada permiten obtener imágenes de las áreas afectadas. En algunos casos, puede ser aconsejable la eliminación de la placa arteriosclerótica por medios quirúrgicos (aterectomía percutanea, por ejemplo)


