Esta cifra no incluye los costos médicos ni personales. Un audífono puede costar aproximadamente 1,500 dólares, y las pilas cuestan 300 dólares al año. Además, los datos de la indemnización para la incapacidad laboral subestiman la verdadera frecuencia de la enfermedad ocupacional. Los datos son solamente "la punta del iceberg."
En Colombia Británica (Canada) durante el periodo de 1994-1998, la administración de la compensación para la incapacidad laboral pagó 18 millones de dólares en indemnizaciones de incapacidad permanente a 3,207 trabajadores que sufrieron la pérdida del oído. Se les pagó 36 millones de dólares más para los audífonos.
Entre 1974 y 1994, el Ejercito de los Estados Unidos ahorró 504.3 millones de dólares por un programa de conservación del oído que ayudó a reducir la pérdida del oído entre el personal de combate con armas. El Departamento de Asuntos de los Veteranos ahorró 220.8 millones, y el Ejercito ahorró 145 millones de dólares más entre 1987 y 1997 cuando redujeron las incidencias de pérdida del oído de los empleados civiles.
Prevención
La manera más eficaz para evitar que ocurra la pérdida del oído por el ruido ocupacional es eliminar el ruido peligroso con controles de ingeniería (como la instalación de un silenciador o la construcción de una barrera acústica). Protectores como tapones para los oídos o manguitos para las orejas deben ser usados cuando no hay otro método posible para reducir el ruido a un nivel seguro. NIOSH recomienda programas de prevención para prevenir la pérdida del oído en todos los lugares de trabajo con niveles peligrosos del ruido. Esos programas deben incluir evaluaciones del ruido, controles de ingeniería, chequeos audiométricos de los trabajadores, el uso apropiado de los protectores del oído, educación del empleado, mantenimiento de archivos, y evaluación del programa.


