Muchos estudios realizados sobre los ruidos en distintas ciudades revelan que las industrias, algunos trabajos con maquinaria estruendosa, las discotecas, los videojuegos, él transito, e incluso las fiestas infantiles y algunos juguetes llegan a tener volúmenes de ruido tan altos que quien los padece, tarde o temprano, verán disminuida su capacidad para escuchar.
Cuando se sale de un lugar con un zumbido en los oídos significa que hubo un daño (en general transitorio), pero si se va a ese lugar con frecuencia (o si se permanece), o se trabaja en él, sin protección para los oidos, por un lapso suficiente de tiempo, el daño será permanente. Sin embargo la sordera no es el único precio que la humanidad está pagando por el hecho de vivir en una ciudad ruidosa, el ruido también provoca enfermedades gastrointestinales, problemas respiratorios, las disfunciones endocrinologicas e hipertensión arterial
En cuanto a las consecuencias psicológicas, está la ansiedad, la irritabilidad y los trastornos del sueño, como el insomnio y las pesadillas reiteradas. Esto obligaría a tomar medidas urgentes, pero en Buenos Aires, al igual que en otras ciudades y por diferentes razones no se cumple totalmente la tarea de regular los volúmenes de los lugares públicos, de los vehículos particulares, ni colectivos ni de los de carga para que no sean ruidosos, las leyes están vigentes pero simplemente ni se cumplen ni se controla lo suficiente.
En la Unión Europea hay regulaciones estrictas, en Francia por ejemplo, a partir de las 10 de la noche no se puede subir el volumen de la música ni lavar ropa para no molestar a los vecinos, en nuestras ciudades no hay todavía una consciencia colectiva de esto.
Las unidades que sirven para medir la intensidad del ruido, se llaman decibeles y aparecen abreviadas como dB. En líneas generales y para tener una idea de los volúmenes de sonido y su efecto sobre la audición podemos decir que:
- Si el volumen es menor a 45 dB, no hay daño en el oído. Si va de 50 a 90 dB, hay cierta alteración.
- Si va de 90 a 130 dB se genera un daño permanente e irreparable en la audición.
- Si supera los 130 dB puede haber pérdida súbita de la capacidad auditiva y, además, se entrará al umbral del dolor.
Algunas medidas de prevención pueden ayudar a no exponerse a sonidos que van más allá de los 80 decibeles, nivel considerado de riesgo:
- Si le gusta la música, nunca suba el volumen al máximo; mantenga el sonido a una intensidad similar a la de una conversación entre dos personas.
- Evite escuchar el walkman más de una hora seguida, y hágalo preferiblemente con auriculares grandes, no los pequeños o de inserción, que no dejan salir el sonido, que rebota y daña con mayor intensidad.
- El sonido en lugares nocturnos, conciertos, carreras de automóviles, aeropuertos, etc., en general supera los 100 decibeles. Cuando visite tales sitios Procure salir del ruido al menos una vez cada hora.
- Mantenga el volumen a un nivel conveniente. Tome como referencia una Conversación entre dos personas en un sitio tranquilo.
- Si usted trabaja en la calle o maneja todo el día taxi, colectivo o camiones de Carga, utilice tapones en sus oídos y cierre la ventanilla del conductor. y manejando con los vidrios del auto cerrados, es conveniente bajar el volumen de la radio , el pasa-Cds, y el del equipo de aire acondicionado además de verificar constantemente el motor de automóvil.
- En el caso de trabajar en lugares donde hay mucho ruido o en el caso de ir a discotecas, bares ruidosos o ir a bailar o a conciertos con sonido muy amplificado, se deben utilizar tapones de oídos si se quiere conservar la capacidad auditiva en buenas condiciones, (Los tapones evitan el daño nocivo y, en cambio, permiten oír de la voz humana)
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.compumedicina.com)


