ser también el más difícil de erradicar debido a que los comedones suelen estar firmemente arraigados en el folículo. Tretinoína, isotretoína, adapaleno y tazaroteno son retinoides tópicos que, aplicados diariamente, inhiben la aparición de comedones e incluso pueden llegar a limpiar completamente este tipo de acné en pocos meses. Por el contrario, se trata de tratamientos que pueden causar irritación, aunque este problema puede solucionarse fácilmente con una buena crema hidratante. Otra opción para esta variedad del acné es el ácido azelaico (AZELAIC), un dicarboxílico con efectos antibacterianos y comedolíticos pero que puede causar hipopigmentación.

El acné papolupustuloso poco grave no suele dejar cicatrices y normalmente responde bien a un tratamiento tópico agresivo diario: peróxido de benzoilo 2,5-10% es extremadamente efectivo, según esta nueva revisión, contra el P acnes. Su mayor desventaja es, de nuevo, la irritación. La eritromicina y la clindamicina tópicas están disponibles en forma de soluciones alcohólicas, geles, cremas y lociones, todas ellas igualmente eficaces, y que combinadas con peróxido de benzoilo en gel tienen mayor efecto que los antibióticos tópicos por sí solos. Webster añade además sus dudas respecto a la eficacia de la eritromicina y la clindamicina por sí solas, »salvo que se combinen con el peróxido de benzoilo».

Cuando los tratamientos tópicos fallan es necesario recurrir a los antibióticos orales, la mayoría de los cuáles combinan sus efectos con una actividad anti-inflamatoria. El aumento de las resistencias a la eritromicina oral ha reducido mucho su uso, y muchos médicos prefieren empezar el tratamiento con 1 gramo diario de tetraciclina dividido en dosis. Webster considera que esto es insuficiente y prefiere doxiciclina o minociclina (75-200 mg diarios), aunque incide en que su uso debe limitarse a «aquellos pacientes que verdaderamente lo necesiten» y acompañado de las comidas, para evitar problemas estomacales. Cuando esta opción no está disponible, la revisión propone como alternativa cotrimoxazol y ciprofloxacino.

Junto a los antibióticos orales, el tratamiento debe incluir algún tipo de comedolítico tópico ( tretinoina, tazaroteno, adapaleno), que suele aportar grandes beneficios a los pacientes. La revisión del 'BMJ' no deja pasar la oportunidad para abordar el problema hormonal; «no es cierto que todas las mujeres con acné tengan desarreglos hormonales», señala, «en realidad, los niveles de andrógenos no están relacionados con la gravedad de la enfermedad». Cuando además es resistente al tratamiento, especialmente en mujeres con menstruación irregular, debería medirse, al menos, la testosterona libre y la total, así como el sulfato de dehidroepiandrosterona.

La revisión se publica acompañada de un comentario por parte de Tom Poyner, del Queens Park Medical Center. A su juicio, los tratamientos propuestos por Webster son lógicos; en primer lugar, es necesaria una aproximación global al problema y, en segundo lugar, es necesario combinar terapias orales y tópicas en el caso de acné de mayor gravedad. Cuando todo eso falle, o en caso de mayores problemas, isotretinoína oral. Además, concluye, es necesario advertir al paciente de que es difícil obtener resultados en el primer mes del tratamiento; una vez controlada la enfermedad, un tratamiento de mantenimiento con agentes tópicos es esencial y, en caso de que el acné se repita, se retomará los antibióticos.
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:http://praxis.paginadigital.com.ar)





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