El calvario de estar siempre en guardia por causa del vello indeseado

Muchas mujeres ven limitadas sus actividades cotidianas por verse al espejo y descubrirse vello en áreas expuestas. Ellas padecen un calvario de rituales sin los cuales no salen de casa.
Muchas mujeres ven limitadas sus actividades cotidianas por verse al espejo y descubrirse vello en áreas expuestas. Vello que oscurece el área de piel donde crece. Vello que intimida a la persona a juntarse con otras por temor a pinchar o a ser vista como “peluda” o “barbuda”. Estas mujeres padecen un calvario de rituales sin los cuales no salen de casa.
Por ejemplo: levantarse una hora antes y pararse frente al espejo de aumento en búsqueda de la “caza” del pelo. O utilizar un pañuelo en el cuello. O deslizar el cabello hacia adelante para tapar “las patillas”. O bajar el mentón y mirar hacia abajo o hablar cubriéndolo disimuladamente con una mano. También llevar pinza y espejo en la cartera para no estar desprevenida, y buscar, casi inconscientemente, con la yema de los dedos. Y en caso de descubrirlo rápidamente arrancarlo con la pinza o cera depilatoria ocasionando trastornos que se expresan en forma de cascaritas, irritaciones, marcas y manchas oscuras.
Si esto ocurre en verano en el área del acavado del traje de baño, no quieren ir a la playa o pileta y en caso de hacerlo van con shorts. No usan malla por temor a ser “descubiertas” con granitos o marquitas en la entrepierna.
Este habito está tan arraigado en cada mujer que lo padece que casi no se da cuenta que le dedica tanto tiempo de su vida; y que, el sentirse confortable con otros dependerá de cuan segura o tranquila se sienta con su aspecto personal.
Para mitigar estos trastornos, hace años que existe la depilación eléctrica, que puede leer más


