Dermocosméticos contra falsos remedios y soluciones milagrosas

 
Dermocosméticos contra falsos remedios y soluciones milagrosas

Ética, farmacognosia y calidad son claves para un uso y recomendación responsable de los productos cosméticos
Es de sobra conocida por todos, la costumbre que tenía Cleopatra de sumergirse en un baño de leche para cuidar su piel. El cuidado dermatológico no era ajeno a las culturas antiguas; los romanos y el culto al cuerpo que trajo consigo su cultura, también desarrollaron de forma incipiente las técnicas cosméticas. A partir del fin de la Edad Media y hasta el momento actual, la cosmética ha ido adquiriendo importancia hasta colocarse ahora, en ocasiones, al lado de la dermatología como parte complementaria de los tratamientos.

hombro de mujer

Los pacientes reclaman no sólo una solución médica a sus problemas, sino también soluciones que aporten beneficios estéticos ante determinadas enfermedades de la piel que lo permitan.

La avalancha de productos cosméticos en el mercado, la ausencia en algunos casos de estudios científicos que avalen su eficacia y las pocas especificaciones que acompañan a la composicion de los mismos, son verdaderos caballos de batalla para los dermatólogos.

Existen enfermedades de la piel que pueden necesitar de algo más que productos farmacológicos en su sentido más estricto. Por ejemplo, tener problemas de acné puede tratarse con medicinas pero también requiere una higiene dermatológica muy concreta, como puede ser realizar peelings, limpiezas faciales, etc.

Respecto de estas últimas conductas, existen productos cosméticos que pueden ayudar. Pero no todo es lo que parece.

El cuidado de la piel

No todos los cosméticos indicados para la piel son iguales, pero sí deberían participar de unos objetivos comunes de acuerdo con la farmacología: higiene adecuada de la piel, protección, actuación complementaria a la del tratamiento farmacológico establecido y ayudar a su seguimiento, y paliar los efectos secundarios de ciertos medicamentos.

De acuerdo con la acción principal que el cosmético tenga sobre la piel, podemos clasificarlos en:

Cosmèticos de Higiene

Se componen básicamente de los llamados 'tensioactivos', que son emulsionantes, humectantes y penetrantes, detergentes y espumantes o antiespumantes. Pueden adoptar la forma de jabones syndets (detergentes sintéticos), leches limpiadoras, tónicos, gel y champú.

Suelen fabricarse con cuerpos grasos de origen vegetal, como el aceite de almendras dulces, la jojoba o el aguacate; dichas sustancias no contienen pH alcalino y no desecan ni irritan la piel.

Procuran un limpieza adecuada de la piel, manteniéndola equilibrada y ayudando a la vez a la aplicación de medicamentos tópicos. Eliminan impurezas, respetando la flora de la piel y las mucosas, la película hidrolípica y el equilibrio acidobásico; protegen la epidermis, compensan el efecto desecante por el agua; calman irritaciones; previenen infecciones; normalizan las secreciones de las glándulas sebáceas.

  • Leches limpiadoras y tónicos: Las primeras sirven para limpiar el rostro y su desmaquillado; su uso debe ir seguido de la aplicación de un tónico que acabe de arrastrar los restos de emulsión de la piel. Para los ojos leer más
    (Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.campusred.net/campusalud)





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