Herpes Zóster

El Herpes Zóster es rey supremo en el campo de la Dermatología en términos de dolor, rivalizando con cálculos renales, el cólico biliar y abrasiones córneas. Esta es una enfermedad esporádica o debida a la reactivación del Virus de la Varicela Zóster. El Herpes Zóster se produce en todas las edades, pero su incidencia es máxima (5 a 10 casos por 1000 habitantes) entre los sujetos que se encuentran entre el sexto y el octavo decenios de la vida.
El virus del Herpes Zóster es el mismo virus causante de la varicela. Los humanos se infectan con el virus cuando éste entra en contacto con la mucosa del tracto superior o la conjuntiva, éste se disemina a lo largo del torrente sanguíneo hasta las células mononucleares de la piel, causando el rash generalizado en la varicela; durante esta infección el virus desde la piel discurre por los nervios sensitivos hasta que queda latente en los ganglios sensitivos raquídeos (1).
El Herpes Zóster ocurre cuando el virus es reactivado desde su estado latente en los ganglios radiculares posteriores y en la piel del dermatoma correspondiente. La inflamación afecta en ocasiones a las astas posteriores y anteriores de la sustancia gris, las meninges y las raíces dorsales y ventrales (2).
El Virus Varicela-Zóster es un miembro de la familia del herpes virus. Su genoma contiene una molécula de ADN doble de aproximadamente 125000 pares de bases. Este virus presenta varias proteínas al sistema inmunológico; la inmunidad celular es más importante que la humoral, tanto para limitar la magnitud de la infección primaria como para prevenir la reactivación del virus. Por lo cual la infección es más frecuente en pacientes con trastornos de la inmunidad celular, por ejemplo HIV, transplantados, linfomas, etc. (3).
Como factores desencadenantes del Zóster, además de las enfermedades que alteran la inmunidad celular, se destacan los traumatismos axiales, la radioterapia y la intoxicación con metales pesados.
En cuanto a la clínica, el rash del Herpes Zóster aparece como un eritema máculo papular donde se desarrollan las vesículas. Las costras pueden tardar hasta 7 días en formarse y persistir de dos a tres semanas.
El rash es precedido habitualmente por dolor y parestesias en el dermatoma comprometido; la erupción es unilateral, no cruza la línea media y está limitada a la inervación sensorial del nervio afectado (4).
Las formas clínicas del Herpes-Zóster según la localización son:
- Zona intercostal.
- Zona cervical.
- Zona de la rama oftálmica del trigémino.
- Zona del ganglio geniculado.
Otras localizaciones son: Lumbofemoral, dorsofemoral y Sacroisquiática (5).
Aunque la neuralgia post-zóster puede afectar cualquier localización de esta entidad, Landow califica como tormentosa la que se observa en el zóster oftálmico (6). No obstante Debbag menciona como formas clínicas inusuales al Zóster sin herpete, Zóster de las ramas maxilares superior e inferior y al síndrome de Ramsay Hunt o zona auricular.
Entre las complicaciones del Herpes-Zóster se destacan la neuralgia post-herpética, la sobreinfección bacteriana, complicaciones oculares del Zóster oftálmico, las diseminaciones viscerales y las complicaciones neurológicas (Ej. parálisis motora de ciertos músculos) (4).
La complicación más debilitante del H. Zóster tanto en huéspedes sanos como en inmunodeprimidos, es el dolor que acompaña a la neuritis aguda y a la leer más


