¿Qué es la citología?
La citología o prueba de Papanicolau consiste en realizar una toma de células vaginales y del cuello del útero durante la exploración ginecológica con una espátula de madera y un pequeño cepillo o torunda de algodón; se extienden sobre un cristal y una vez teñidas se procede a su lectura al microscopio. La importancia que tiene la citología radica en que con este sencillo procedimiento se pueden detectar mujeres que si bien no tienen un cáncer de cérvix, sí tienen lesiones precursoras fácilmente tratables y curables.
La frecuencia recomendada en la toma citológica es la siguiente:
- En la mayoría de las mujeres: la primera a los 18 años o cuando empiece la actividad sexual. Con un intervalo anual en las mujeres de alto riesgo y bianual en las de bajo riesgo después de tres tomas negativas en tres años consecutivos.
- En mujeres que han sido histerectomizadas (con el útero extirpado): se recomienda una citología vaginal cada 3-5 años.
- En mujeres previamente tratadas de una lesión precancerosa de cérvix: los primeros dos años una citología cada 4-6 meses y después anualmente.
- En mujeres tratadas previamente de un cáncer de cuello: los dos primeros años una citología cada 3 meses y después cada 6 meses.
- La disminución del cáncer de cérvix en diferentes países se debe a la implantación de este sencillo método rutinario de despistaje.
¿Qué es el HPV?
Es el virus del papiloma humano y se sabe que está íntimamente relacionado con la génesis del cáncer de cuello (se halla presente en más del 90% de las lesiones tanto malignas como premalignas del cuello del útero). Existen más de 70 tipos de HPV, algunos de ellos relacionados con lesiones benignas tipo condilomas (verrugas). La forma de transmisión es fundamentalmente la sexual. Debemos tener en cuenta que la presencia de HPV no significa necesariamente el posterior desarrollo de un cáncer (alrededor de 2/3 de las citologías positivas a HPV se negativizan y sólo un mínimo número de casos de los que persisten positivas llegarán a evolucionar).
¿Qué es un CIN, LIE, ASCUS?
Son diferentes siglas que se utilizan en el diagnóstico y clasificación de lesiones precursoras (en citologías y biopsias). CIN son las siglas en inglés de Neoplasia Intraepitelial Cervical, LIE significa Lesión Intraepitelial Escamosa. ASCUS es un término citológico que expresa una alteración celular escamosa de origen indeterminado. La mayoría de estos diagnósticos solo precisarán un seguimiento más estrecho pero en otros casos tu ginecólogo podrá decidir practicar una biopsia.
Se calcula que el 16% de los CIN I (alteración o displasia leve) y el 30% de los CIN II (displasia moderada) progresan a CIN III (carcinoma in situ). El tiempo de evolución de un CIN I a un CIN III se estima entre 2 a 7 años y el de un CIN III a un carcinoma invasor puede variar entre 2 y 30 años aunque en algunos casos puede estar acortado.
Los medios de tratamiento de las lesiones precursoras pueden variar desde la crioterapia (destrucción de las células por congelación), laserterapia (destrucción con láser), la conización (extirpación de parte del cuello del útero en forma de cono, sirve como diagnóstico y en ocasiones como tratamiento) e incluso la histerectomía. Será tu ginecólogo el que te recomendará en tu caso particular el seguimiento y tratamiento más adecuado.
RECUERDA QUE EL MEJOR TRATAMIENTO ES LA PREVENCIÓN
ACUDE AL GINECÓLOGO UNA VEZ AL AÑO


