Durante la adolescencia, la mama está compuesta fundamentalmente por lóbulos primitivos o en desarrollo, que sólo se diferenciarán por completo tras la primera gestación. A partir de entonces, las células serán menos sensibles a ciertos agentes cancerígenos, como el tabaco.
El nuevo trabajo no ha detectado este efecto entre las participantes posmenopáusicas. «La asociación entre el tumor mamario y los factores de riesgo depende en gran medida de la edad de la mujer en el momento del diagnóstico de la enfermedad», aclara el comentario que acompaña a esta investigación. Precisamente, esto podría explicar que anteriores estudios sobre el tabaquismo y este tipo de cáncer no llegasen a resultados concluyentes.
El nuevo trabajo, por el contrario, «refuerza la importancia de la prevención, especialmente en el inicio de la adolescencia», de acuerdo con los propios autores. De todos modos, no parece tan fácil concienciar a los más jóvenes acerca de los riesgos de ciertos hábitos. Un estudio publicado en “Preventive Medicine” ha observado que en la última década el estilo de vida de los universitarios europeos ha empeorado.
Después de encuestar a 10.000 estudiantes en 1990 y a otros tantos en 2000, se constató que el tabaquismo había aumentado y el consumo de fruta, disminuido. También se habían debilitado las ideas acerca de un estilo de vida sano. «Los análisis muestran unas decepcionantes tendencias en los comportamientos sanitarios de los estudiantes ». Parece que los más jóvenes necesitan concienciarse de los riesgos del tabaco, sobre todo a la luz de las conclusiones de “The Lancet
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