El procedimiento consiste en la sustitución del corazón enfermo o del corazón y los pulmones por órganos de un donante sano. Durante la intervención, se extirpa el corazón enfermo, salvo las paredes posteriores de las cámaras superiores. Se abren las paredes posteriores del corazón donante y se cose el corazón a la cavidad torácica.
Casi todos los pacientes son capaces de caminar unos días después de la cirugía, y si no existen signos de rechazo, el paciente puede volver a casa en varias semanas. Es probable que el nuevo corazón lata más deprisa y que no aumente su frecuencia con tanta rapidez con el ejercicio y la actividad.
El rechazo supone la complicación precoz más grave, pero los progresos introducidos en los fármacos contra el rechazo han contribuido a elevar las tasas de supervivencia. La infección es otra posible complicación, y los medicamentos para evitarla forman parte del tratamiento. Los medicamentos tomados durante mucho tiempo también pueden causar complicaciones.
Los resultados dependen de la edad y la salud del paciente, así como de su respuesta al trasplante. No obstante, muchos pacientes trasplantados observan que el trasplante alivia la mayoría de sus síntomas y les concede una nueva oportunidad de disfrutar la vida.
Los cambios en el estilo de vida como comer con menos sal, practicar ejercicio con moderación y descansar lo suficiente pueden ayudar a aliviar los síntomas que se experimentan en todas las fases de la insuficiencia cardíaca. Tanto el ejercicio como el reposo son importantes. Más sobre los cambios del estilo de vida.


