Beverly Marzuco, una madre y abuela de 48 años de edad residiendo en St. Louis, sufrió de dolor lumbar por más de 10 años antes de que se identificara la causa. El dolor era tan intenso que la obligaron a dejar su trabajo y finalmente, ya no podía realizar ninguna de las actividades diarias como vestirse, ducharse o ponerse los zapatos sin la ayuda de su marido. Ella fue vista por nueve médicos diferentes, pero ninguno pudo identificar la causa de su dolor. A Beverly la tildaron de “hipocondríaca” y le aconsejaron que “aprendiera a vivir con el dolor.” Ella se frustró tanto que llegó hasta considerar el suicidio. Finalmente, Beverly fue en búsqueda de un tratamiento con un cirujano ortopédico que la diagnosticó con un disco dañado. Ella tuvo una operación para fundir o “soldar” los huesos en su columna vertebral que eran la causa de su problema, y hoy está trabajando y disfrutando de una vida sin dolor.
Además de la cirugía, se pueden recomendar una variedad de tratamientos para el dolor lumbar, dependiendo de la severidad y la causa del dolor. Generalmente, a los pacientes con dolores menores, se les prescribe descanso, aplicaciones de hielo/calor, meditación o ejercicios livianos. Para los dolores más severos y constantes, se recomienda con frecuencia, medicación oral o inyecciones epidurales de esteroides o medicaciones anti inflamatorias potentes administradas en el canal de la columna vertebral para reducir el dolor y la inflamación. Si estos tratamientos no ofrecen alivio en un plazo de dos a tres meses, se debe considerar la cirugía. Beverly Marzuco tuvo una cirugía de fusión vertebral que es un procedimiento común para los pacientes con discos dañados.
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.mujer.com)


