Laringitis Supraglótica
Esta laringitis está producida por una bacteria llamada Haemophilus, se produce entre los dos y cuatro años de vida. Los síntomas principales son la dificultad para tragar y respirar, el consecuente babeo y sensación de asfixia.
Es fácilmente reconocible porque, debido a la inflamación, ocurre un cambio en el timbre de la voz del niño, que habla como si tuviese una papa caliente en la boca, además suele presentar fiebre y mucha salivación. Un cuadro similar a este se produce cuando se desencadena una reacción alérgica importante, la cual provoca el denominado edema de Quincke.
En ambos casos, y al observar que los síntomas avanzan, lo recomendable es la internación inmediata de la persona afectada, ya que no hacerlo puede significar la asfixia del niño. Una vez internado, se aplicará una elevada dosis de corticoides en forma intravenosa para contrarrestar el edema, en ambos cuadros. En el caso de la laringitis supraglótica, se debe administrar un antibiótico que actúe sobre el Haemophilus y en caso de no ceder el cuadro clínico en pocos minutos se deberá proceder a la intubación y/o a la traqueotomía.
Tumores y Pseodotumores
Dentro de esta categoría podemos incluir tanto a los verdaderos tumores malignos como a los pseudotumores, que son aquellos que parecen tumores, pero tienen origen inflamatorio, como los nódulos y pólipos.
Los nódulos de cuerdas vocales, son benignos en la totalidad de los casos, se ubican en la parte anterior de las cuerdas vocales, lugar donde interfieren en la emisión de la voz. En un principio, el tratamiento debe ser de reeducación foniátrica para que el paciente pueda utilizar mejor su voz.
Si este tratamiento no surte efecto y los nódulos aumentan de volumen, la solución será la microcirugía endoscópica de las cuerdas vocales, un procedimiento que se realiza bajo anestesia general, en el cual el paciente deberá permanecer internado hasta que desaparezca el efecto de la anestesia. Cuando esto ocurra, el individuo podrá retirarse a su hogar, hablando con voz totalmente normal de manera inmediata.
Una curiosidad del nódulo de cuerda vocal es que es mucho más frecuente en el niño que en la niña, y en la mujer que en el varón adulto. Esto se debe a que, tanto los niños varones como las mujeres adultas, son quienes más fuerzan la voz. En este aspecto, podemos señalar a la docencia como “grupo de riesgo”, ya que las maestras son quienes mayores probabilidades tienen de sufrir esta especie de callosidades en las cuerdas vocales, debido al abuso y mal uso que muchas de ellas hacen de su voz.
Si bien tanto el nódulo como el pólipo tienen como primer síntoma la disfonía, los especialistas relacionan a estos últimos con episodios agudos. Por ejemplo, el grito desaforado ante un gol. Por eso, se debe evitar someter a la garganta a un esfuerzo brusco e intempestivo. En el caso de que el pólipo afecte al paciente en su voz y capacidad respiratoria, la solución será la resección endoscópica de modo similar a la del nódulo.
Una de las variantes tumorales más comunes, que se da tanto en el niño como en el adulto, es el papiloma laríngeo, una enfermedad que, si bien es benigna, en el niño posee una evolución maligna, porque al crecer produce disfonía y una obstrucción respiratoria progresiva. Al ser recidivante, el tratamiento de este mal es la resección periódica.
Nerviosos
Un derrame cerebral o una alteración cardíaca, entre otras causas, pueden hacer que deje de funcionar el nervio que inerva las cuerdas vocales. Cuando esto ocurre, suele producirse una parálisis de las cuerdas vocales, que irremediablemente redundará en una disfonía. Cuando el daño afecta a una sola cuerda, al cabo de un período, el paciente recuperará la voz que se había alterado, ya que la cuerda activa se estirará para buscar la unión con la inactiva. De este modo natural, la voz tiende a mejorar espontáneamente. En cambio, cuando el daño es bilateral (de las dos cuerdas), el primer procedimiento es el tratamiento foniátrico. Luego, se intenta la solución quirúrgica, cuyo objetivo es el de acomodar las cuerdas de modo que se pueda respirar y hablar bien al mismo tiempo.
Traumatismos
Los más comunes se producen cuando el individuo recibe un golpe directo en la laringe. Por ejemplo, un persona que viaja en el asiento delantero de un auto sin cinturón y golpea su garganta con el panel del vehículo o en pasajeros que se duermen viajando sentados en los colectivos. Esto puede provocar fracturas en el cartílago tiroides, y obstrucciones que casi invariablemente terminan en una alteración en la voz y requieren de su internación para el cuidado de la vía aérea. La mejoría de la voz suele ser espontánea y sumamente lenta. Por ello, lo recomendable es hacer hincapié en la prevención. Es decir, utilizando el cinturón de seguridad.
Funcionales o psicosomáticos
Se los conoce como disfonías pitiáticas o histéricas y son las alteraciones de la voz que autofabrica un individuo. Mayormente, este tipo de disfonía se produce en mujeres, y tienen un origen inconsciente. De este modo, la voz aparece sumamente alterada, e incluso áfona. Para detectar si la disfonía corresponde a este origen, los especialistas hacen toser al paciente. Si la tos es normal, y la voz es disfónica, quiere decir que, efectivamente, se trata de un caso psicosomático.
En este sentido, los especialistas recalcan que, si bien hay varios métodos para sacar al paciente de este cuadro, lo importante es trabajar sobre las causas que han originado el trastorno. En efecto, si el tratamiento se limita a la curación del mal en sí, es muy probable que el paciente traslade su angustia a otro órgano, en el cual las lesiones sean menos visibles y, ocasionalmente, más graves. Por todo esto, los entendidos suelen aconsejar la implementación de terapias psicoterapéuticas.


