Parto sin Dolor

La medicina debe su existencia y razón de ser al dolor. Por ello, aliviarlo es tarea de dioses y una de las subespecialidades más preciadas de la Anestesiología ("Anaesthesia Deorum ars"). Lo anterior es particularmente cierto en el caso del alivio del dolor de la parturienta (futura madre). No hay en nuestro planeta un evento más gratificante que el dar a la vida un nuevo ser, y tal tarea se la confirió la naturaleza, con infinita sabiduría, a la mujer. No podía ser de otra manera.
Sin embargo, siempre nos hemos preguntado: ¿Por qué la mujer debe sufrir los dolores producidos por un evento fisiológico que debiera ser placentero de principio a fin? Los eventos que ocurren en el trabajo de parto tienen una honda repercusión en la madre y producen dolor. El dolor durante el trabajo de parto tiende a acentuarse por el temor de experiencias desconocidas o desagradables previas, de allí que conocer los sucesos que ocurren es imprescindible a fin de desmitificarlos.
El parto para fines prácticos es dividido en tres estados: en el estado I o primera etapa, la causa del dolor son las contracciones uterinas producidas por las contracciones del músculo uterino -miometrio- y el borramiento y dilatación del cuello de la matriz, o útero, estimulado a su vez por la descarga de hormonas y neurotransmisores, y en el estado II o segunda etapa, a las contracciones uterinas y dilatación del cuello, se le suman la distensión perineal y la episiotomía, y termina hasta cuando sale el feto; posteriormente hay una III etapa, la cual corresponde al alumbramiento de la placenta.
A través del tiempo el ser humano ha tenido la tendencia a tratar de mitigar, sino eliminar, el dolor del parto, sin mencionar conceptos religiosos, sociales, culturales y económicos. Se han utilizado métodos no farmacológicos entre los que podemos mencionar: la psicoprofilaxis, la hipnosis, la estimulación eléctrica transcutánea (TENS), la acupuntura; métodos farmacológicos entre los que incluímos la medicación sistémica con opioides, sedantes o tranquilizantes; y métodos invasivos de bloqueos de los nervios que están implicados en la transmisión de los impulsos dolorosos, ya sea bloqueos periféricos como los bloqueos de los nervios pudendos y paracervical, ya con analgesia neuroaxial, más conocido como analgesia para el dolor de parto o analgesia obstétrica.
La técnica de la analgesia neuroaxial es simplemente la colocación de un catéter en el espacio peridural, siguiendo los pasos como si fuera para una anestesia peridural. La paciente debe cumplir determinados requisitos y una vez satisfechos éstos es llevada a la Sala destinada para ello. Es colocada en la camilla en posición acostada sobre el lado izquierdo, se siguen normas de asepsia y antisepsia, y luego le es infiltrada la piel y el espacio intervertebral elegido con lidocaína, para acceder al espacio peridural. Una aguja especial se introduce hasta llegar a este espacio y una vez allí se inserta el catéter epidural a través de la aguja, el cual es como una sonda de muy pequeño calibre. La aguja es retirada asegurándose el anestesiólogo que el catéter queda debidamente leer más


