Un diagnóstico temprano permite que las afectadas reciban una terapia con hormona de crecimiento, estrógenos y progesterona para alcanzar una estatura normal y un desarrollo acorde a su edad. Al nacer, frecuentemente pueden identificarse signos característicos de la enfermedad: Es común que la niña presente edema en sus manos y pies. También se puede detectar alguna anomalía en el funcionamiento de órganos como el corazón o riñón. En la etapa de su niñez, la paciente es por lo general notablemente más baja que los demás, es más pequeña de contextura, pero muchas veces los médicos no asocian estos signos al síndrome de Turner. En general, el diagnóstico ocurre en dos momentos de la vida: al nacer, o cuando la paciente llega a la pubertad y no desarrolla los caracteres sexuales secundarios.
"En los Estados Unidos, una paciente que no se trata llega a medir 1,40 m. En Argentina, el promedio de estatura general de la población es menor, así que llega a medir 1,35 m aproximadamente. Pero si recibe hormona de crecimiento, puede alcanzar una altura de alrededor de 1,50 m, y aunque esta diferencia parezca escasa, es importante para la paciente, y puede ayudarla a interactuar e integrarse socialmente y trabajar", declaró la Dra. Lippe.
También subrayó que las mujeres con síndrome de Turner no padecen retraso mental. Es posible que algunas pacientes, no todas, tengan dificultades en el aprendizaje de matemática o dificultades para orientarse espacialmente, pero en el resto de las áreas de aprendizaje tienen un desarrollo completamente normal.


