Los padres de los niños enfermos de cáncer presentaban mayores niveles de estrés psicológico, con más frecuencia tenían síntomas de depresión y, además, tenían peor calidad de sueño que el resto de padres. La secreción de cortisol mostraba un pico matutino mucho menos pronunciado entre los padres con hijos tratados. Una reducción de la curva al cabo de una hora de levantarse que, sin embargo, no está relacionada con la sensibilidad glucocortocoide. Además, estos sujetos, también mostraban una clara disminución de la sensibilidad a los glucocorticoides en comparación con los padres de niños sanos.
Esta hormona esteroidea es la responsable de la producción in-vitro de las citokinas interleuquinas 1B y 6 proinflamatorias y del factor de necrosis tumoral. A juicio de los autores, la ansiedad, los pensamientos amargos, la sensación de impotencia e incluso la falta de sueño podrían mediar en la reducción de los efectos antiinflamatorios de los glucocorticoides.
Sin embargo, los autores explican que los síntomas depresivos no estaban relacionados con la sensibilidad glucocorticoide. De hecho, la depresión no actuó en ningún caso como un mecanismo de mediación, por lo que es posible que el estrés contribuya a la reducción de la sensibilidad del sistema inmune a los glucocorticoides mediante otros mecanismos (como la ansiedad). Asimismo, los padres de los niños enfermos mostraban una peor calidad de sueño, sin embargo, los análisis sugieren que no existe relación entre el sueño y las disfunciones en el sistema inmunológico relacionadas con el estrés.


