"Esta terapia está reconocida en países que no la consideran sólo para una mejoría cosmética, cuyos gobiernos y organización sanitaria las 'cubren'. Estos son Alemania, Suecia, Noruega, Dinamarca y recientemente Austria", explicó el Dr. Villemur. "En mi experiencia, entre el 60 y el 70% de los que consultan son varones, no por una cuestión estética sino sobre todo por un tema de rendimiento laboral. A medida que aumentan las exigencias, surge la necesidad de sentirse más pleno y con mayor capacidad para responder a las situaciones que se le plantean".
Al ingresar al Instituto Anti-Age, el paciente pasa por una serie de exámenes a fin de determinar su estado real. Se toman en consideración varios aspectos: psicológico-funcional (que señala los indicadores superficiales del envejecimiento), molecular (análisis de sangre, suero y orina para estudiar las hormonas de crecimiento, tiroidea, testosterona, estrógenos) y otros.
Se desarrolla un programa de ejercicio físico que incluye actividad aeróbica, de resistencia a la fuerza, y se evalúan los cambios por mediciones antropométricas. La antropometría es una disciplina que evalúa los porcentuales de masa grasa y masa muscular.
Si es preciso, también se agregan suplementos vitamínicos y hormona de crecimiento (GH, por sus siglas en inglés), testosterona (en hombres) u otros reemplazos hormonales, bajo la más estricta supervisión médica.
Para mayor información consultar en el Instituto Anti-Age, Maipú 610, 5° piso, Capital, tel. 4322-1586, o por mail a la dirección info@institutoantiage.com .


