Algunos nódulos de tiroides están compuestos por un tejido denso cicatrizado o presentan una degeneración tan extensiva que no se obtiene tejido tiroideo reconocible por punción. En esta situación, lo mejor es repetir la punción.
La única manera de establecer un diagnóstico definitivo sobre estos nódulos es su remoción quirúrgica y un cuidadoso examen microscópico de los mismos, buscando signos de malignidad. Una vez más, los resultados obtenidos en la cirugía dependerán de la habilidad del patólogo que examina el tejido de la biopsia, aunque la mayoría de estos nódulos (alrededor del 90%) demuestran ser benignos.
En resumen
El diagnóstico y manejo de nódulos de tiroides requiere habilidad y experiencia por parte de los médicos que participan de la evaluación. La punción puede mejorar en gran medida la precisión del diagnóstico, reducir significativamente la cantidad de pacientes con nódulos con indicación quirúrgica y al mismo tiempo identificar y facilitar un pronto tratamiento de cánceres que de otro modo pueden pasarse por alto.
Por sobre todo, si Ud. piensa que tiene un nódulo en la tiroides, hágalo examinar por su médico. La mayoría de los nódulos son benignos y se tratan fácilmente. Aún aquellos que contienen cáncer no tienen probabilidad de poner en peligro la vida , ya que la mayoría de los cánceres de tiroides son curables. No obstante, es aconsejable un diagnóstico y tratamiento rápido.


