Una vez que el nódulo es descubierto, su médico probablemente le pregunte cómo se ha sentido últimamente y si ha experimentado algún síntoma que pueda atribuirse a los nódulos tiroideos. Después de concluir con el examen físico y de completar su historial médico, el especialista requerirá más exámenes, que incluirán:
- Análisis de sangre (para medir el nivel de hormona tiroidea)
- Exámenes complementarios
- Punción aspirativa con aguja fina (detectar si el nódulo contiene células cancerosas
¿QUÉ OCURRE SI LA BIOPSIA MUESTRA QUE EL NÓDULO ES MALIGNO?
Aún si resulta ser maligno, el nódulo tiroideo, en la mayoría de los casos crece muy lentamente. Es más, una vez que el paciente comienza el tratamiento, las perspectivas son excelentes. La mayoría de los cánceres de tiroides pueden ser extirpados totalmente mediante cirugía. Esta intervención, llamada tiroidectomía, extirpa total o parcialmente la glándula tiroides. La cirugía es generalmente seguida de tratamiento con yodo radiactivo para destruir tanto los "residuos" de células tiroideas normales, como de células cancerosas.
Una vez que la glándula tiroides ha sido extirpada, su médico muy probablemente le indicará tomar hormona tiroidea para reemplazar la que su tiroides antes producía. Otra razón para tomar hormona tiroidea después de la tiroidectomía es que la TSH (producida por la pituitaria) puede hacer que el cáncer crezca. Pero, al tomar las tabletas de hormona tiroidea se envía una señal a la glándula pituitaria para que produzca menos TSH. Así, el tomar las tabletas de hormona tiroidea lo ayudan de dos maneras:
- Reemplaza a la hormona tiroidea, que su cuerpo antes producía por sí mismo, a fin de no entrar en estado hipotiroideo.
- Le indica a la pituitaria que produzca menos TSH, de manera que si quedan células cancerosas presentes, no crecerán tan fácilmente.
¿Una vez que concluyó la cirugía, el cáncer se ha ido para siempre?
Algunas veces el cáncer de tiroides puede persistir, reaparecer o extenderse a otras partes del cuerpo, aún muchos años después de la cirugía. Esa es la razón por la cual su médico necesita que se realice chequeos regulares, especialmente en los primeros cinco a diez años posteriores a la operación. Si ha tenido una intervención quirúrgica para remover total o parcialmente la glándula tiroides, debido a un tumor maligno, su especialista recurrirá a dos exámenes primarios para controlar si el cáncer ha reaparecido o extendido a otras partes del cuerpo. Uno, es un análisis de sangre (llamado determinación de tiroglobulina, y el otro es el rastreo corporal total (o RCT). Su médico puede decidir llevar a cabo ambos exámenes o simplemente el análisis de sangre.
Determinaciòn de tiroglobulina
La determinación de tiroglobulina es un análisis de sangre que mide la cantidad de tiroglobulina, una proteína que almacena hormona tiroidea. Las células tiroideas son las únicas células del cuerpo que producen tiroglobulina. Así, si ésta aparece en su análisis de sangre, usted sabrá que células tiroideas o cancerosas están presentes en alguna parte de su cuerpo.
Se utilizan dos exámenes primarios:
- La determinación de tiroglobulina
- El rastreo corporal total.
Rastreo corporal total
Otro examen que controla la reaparición o expansión del cáncer se llama rastreo corporal total, o RCT. En este examen, se le dará a tomar una pastilla o una bebida con una pequeña cantidad de yodo radiactivo, llamado I131(Yodo ciento treinta y uno). Luego, se lo ubicará debajo de una gran cámara que toma una imagen centellográfica (rastreo) de su cuerpo. Si alguna célula tiroidea está presente, aparecerá como una pequeña mancha en la película centellográfica.
¿Tendrá este examen algún impacto en mi vida?
En la modalidad habitual para examinar la reaparición o expansión del cáncer de tiroides (especialmente si tenían un RCT), se debe suspender la medicación tiroidea por un lapso de 2 a 6 semanas, antes del examen, lo que permite al cuerpo producir suficiente TSH y que el estudio sea más preciso. Los pacientes evaluados de esta manera deben padecer un estado de hipotiroidismo severo. Es más, aún luego del examen y de haber retomado la medicación tiroidea, muchas personas continúan sintiéndose hipotiroideas hasta que el nivel de hormona tiroidea en su torrente sanguíneo vuelve a la normalidad. Algunas personas sienten los síntomas de hipotiroidismo hasta por un lapso de 10 a 12 semanas.
Como mencionamos previamente, la mayor parte de los pacientes tiroidectomizados comienzan a tomar hormona tiroidea después de la cirugía. Esta reemplaza a la hormona que la glándula antes producía. El tomar hormona tiroidea le evita experimentar el hipotiroidismo, que puede provocar una variedad de síntomas. Los síntomas de hipotiroidismo varían de paciente a paciente. Por lo tanto existen pacientes que luego de la suspensión de la terapia de reemplazo hormonal tiroidea perciben muy pocos síntomas y otros que no pueden tolerar esta situación.


