y con aparición gradual de los síntomas en uno o dos días: dolor moderado de garganta con adenopatías cervicales dolorosas. Se mantiene durante aproximadamente 2 semanas (se ha demostrado que la leche cruda puede ser un vehículo de transmisión).

Su gravedad difiere según edad y formas de presentación: en los lactantes y niños de corta edad, la difteria laringotraqueal puede ser mortal; en cambio la nasal es leve, con secreción unilateral. Las formas cutáneas pueden parecerse a infecciones comunes (impétigo).

Los efectos tardíos de las toxinas, luego de 2 a 6 semanas, suelen ser intensos. Producen miocarditis y entre otros síntomas, parálisis de nervios craneales y periféricos, tanto motores como sensitivos. La tasa de letalidad, en las formas no cutáneas, oscila entre el 5 y 10%.

El diagnóstico debe hacerse luego de descartar toda la gama de anginas víricas y bacterianas, mononucleosis infecciosa, sífilis y candidiasis de la boca. Se confirma por la identificación de la bacteria en exudados o tejidos.

El tratamiento frena rápidamente la expulsión de gérmenes. El portador crónico (raro), puede diseminarlos hasta 6 o más meses. En los casos graves, hay un edema muy notable del cuello y seudomembranas en fauces que pueden producir la muerte por asfixia.

Nota I: La continuidad de los programas de vacunación, ha hecho descender la incidencia de difteria, una enfermedad prevalente en las épocas pre-vacuna: ya son raros los brotes en América, dónde estos programas siguen siendo efectivos; aunque se han producido casos en Ecuador y Canadá en los últimos años.

Nota II: La amenaza latente de esta enfermedad, se evidencia cuando disminuye la vacunación. Es importante que los refuerzos de vacuna antitetánica, se realicen conjuntamente con toxoide diftérico (vacuna Doble), incluyendo en este refuerzo a la inmunización rutinaria de la embarazada: los hijos de madres inmunizadas reciben una protección pasiva, hasta su inicio en el esquema vigente con vacuna cuádruple, a partir del segundo mes de vida.

Situación en Argentina

En nuestro país se presenta habitualmente como brotes familiares o casos esporádicos.

En los años '70, se registraban cientos de casos anuales. Las campañas masivas de vacunación fueron disminuyendo estas cifras hasta alcanzar "cero casos" en 1997. Se han reportado casos en distintas provincias en los últimos años; algunos de ellos importados de otros países.

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.vacunacion.com.ar)





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