Rabia

La rabia es una enfermedad aguda del sistema nervioso central que afecta a mamíferos, incluidos los humanos. Es causada por un virus rhabdoviridae que se transmite por la saliva. Vectores animales importantes incluyen: perros, gatos, murciélagos, mangostas, zorros, mapaches, y lobos.
Desarrollo
Clínicamente cursa en tres fases:
Una primera fase, o fase prodrómica (pródromos son signos o síntomas que indican el comienzo o aproximación de una enfermedad), caracterizada por fiebre, cefalea (dolor de cabeza), malestar general, mialgias (dolores musculares), fatiga, anorexia (disminución del apetito), náuseas y vómitos.
La segunda fase, o fase de encefalitis (inflamación del sistema nervioso central) aguda (que tiene un curso breve y relativamente grave), se caracteriza por confusión, alucinaciones, agresividad, pensamientos aberrantes, espasmos musculares, convulsiones y parálisis.
La tercera fase, o fase de disfunción del tallo cerebral, se caracteriza por diplopia, parálisis facial, disfagia y sialorrea, que forman el característico cuadro de espuma en la boca. Otros síntomas son la hidrofobia (contracción dolorosa y violenta del diafragma, desencadenada al deglutir líquidos), coma y muerte por lesión del centro respiratorio.
Tratamiento
El tratamiento inmediato a la exposición al virus de la rabia (e.g. mordedura) impide el desarrollo de los síntomas que conducen a la muerte. En los países de las Américas es considerada un problema de salud pública de importancia y los países llevan adelante programas de vigilancia, prevención y control acordes a las recomendaciones del Comité de Expertos en rabia de la Organización Mundial de la Salud. Las medidas de prevención de rabia en humanos comprenden tanto al tratamiento profiláctico pre o post exposición como las de intervención sobre los huéspedes del virus de la rabia: el perro, los murciélagos y otros mamíferos terrestres.


