Es un trastorno que afecta mucho la vida social de la mujer o del hombre que lo padece, aunque por norma general el tratamiento es asequible y sencillo, a excepción de los casos en que la cirugía sea la única solución o haya otra patología asociada.
¿Cómo tratarla?
Los objetivos primordiales del tratamiento son restablecer el control sobre la continencia, normalizar el comportamiento miccional y la vejiga, reestablecer el automatismo esfinteriano y recuperar el tono y la conciencia de la musculatura pélvica.
Para ello la fisioterapia es idónea, aunque es un tratamiento relativamente largo y en el cual el paciente ha de colaborar con conciencia y posiblemente tenga que modificar hábitos de bebida y otros como el consumo de fármacos y tabaco.
La recuperación la realiza un fisioterapeuta especializado. Se trabaja la zona pélvica y la faja abdominal mediante una serie de ejercicios específicos combinados con sesiones de electroterapia y ejercicios en el domicilio.
Aparte también existe tratamiento farmacológico en el caso de hiperactividad vesical y en otros, habrá que recurrir a la cirugía.
Conclusión
En cualquier caso la incontinencia no es el resultado inevitable del envejecimiento y de los embarazos, y sí supone un problema higiénico, social y psíquico, ya que influye en la actividad cotidiana del afectado y reduce su calidad de vida. Por tanto es aconsejable acudir al médico, porque es un trastorno con frecuencia curable y siempre manejable.


