el riesgo disminuye a un 28%. La fiebre debe preceder a la presentación de la crisis aunque ésta puede ser el primer síntoma del cuadro. Las enfermedades condicionantes de fiebre más frecuentes son: infección de vías respiratorias altas, otitis media, infección gastrointestinal (todas ellas habitualmente virales) e inmunizaciones (una cuarta parte de las crisis febriles por vacunación es por DPT). No se sabe por qué ocurren y se ha invocado a la inmadurez del tejido cerebral o quizá a una invasión viral al encéfalo, sin embargo ninguna hipótesis se ha podido comprobar. Se piensa que puede existir un factor genético, ya que son 2 a 3 veces más frecuentes que en la población general, en familias donde uno de sus miembros ha presentado crisis febriles.

Las crisis son generalizadas tónico-clónicas de corta duración, habitualmente no mayor de 2 minutos. Si la crisis febril ocurrió antes del año de edad, un tercio la tendrá de nuevo. Sólo el 9% tiene tres o más crisis.

La posibilidad de desarrollar epilepsia (crisis espontáneas sin fiebre) es del 1.5 al 4.6%, riesgo un poco mayor que en la población general. El desarrollo neurologico ulterior suele se normal.Existen dos grupos de niños con crisis febriles: aquellos que tienen factores de buen pronóstico (crisis febriles "simples") y los que cuentan con factores de mal pronóstico (crisis febriles "complejas" o complicadas)

Tratamiento

La medida terapéuica inicial y más importante es la detección temprana y el control de la fiebre mediante la administración inmediata de un medicamento antipirético a la dosis adecuada al peso y edad del niño. Una vez administrado éste se procede al baño del niño con agua tibia hasta la normalización de la temperatura. Se continuará con tratamiento sintomático si la infección es viral y con antibioticoterapia si es bacteriana.

Medicación  Anticonvulsiva

El grupo de crisis febriles "simples" no requiere tratamiento anticonvulsivo, pero el grupo de las "complejas" sí, pues el riesgo de recurrencia es más alto y también lo es el de desarrollar crisis afebriles posteriormente (hasta un 13% de este grupo). No siempre se tienen todos los factores de riesgo juntos para tomar fácilmente la decisión de instalar anticonvulsivo, sin embargo, algunos son de mayor peso que los otros y los que aún encomtrándose aisladamente indican sin lugar a dudas el tratamiento son las crisis focales y/o las de duración prolongada, las anomalidades en la exploración neurológica y la presencia de tres o más crisis (se marcaron con * en la lista de factores).

El tratamiento indicado en estos casos es fenobarbital a dosis de 3 a 5 mg/Kg hasta que el niño cumpla 5 años de edad, reduciendo posteriormente la dosis con lentitud en el curso de 6 meses más. En caso de que existieran efectos indeseables como somnolencia o hiperactividad que hicieran imposible continuarlo, la alternativa es ácido valproico a dosis de 15 a 30 mg/Kg de peso por el mismo tiempo.

No se ha demostrado que el tratamiento anticonvulsivo prevenga la presentación posterior de epilepsia, pero sí se ha comprobado su efectividad para evitar la recurrencia de las crisis febriles. En estudios de seguimiento a largo plazo en pacientes tratados con fenobarbital, no se han encontrado alteraciones cognitivas por el medicamento  

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.epilepsiahoy.com)





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