El humo del tabaco en combustión crea malos olores que también impregnan la ropa, el pelo e incluso la piel. Tiempo después de que una persona ha salido de un cuarto lleno de humo, el olor de cigarrillo aún persiste en su cuerpo y en la tela de su ropa. Los fumadores usualmente no son sensibles a estos olores, por los efectos destructivos que el humo tiene en el interior de su nariz.
Más difícil en las mujeres
Se han establecido unos factores que hacen a las mujeres más difíciles para dejar de fumar. Primero, la terapia de sustitución de la nicotina no ha demostrado ser tan efectiva en mujeres como en los varones. Segundo, existe más temor dentro de las mujeres a la posibilidad de engordar a causa de este abandono. Por último, es menor el estímulo que los esposos o novios dan a sus parejas para que dejen de fumar, a diferencia del caso inverso.
Según investigaciones, el tabaco tiene un impacto negativo en el aparato reproductor femenino. Uno de los tóxicos presentes en la nicotina puede causar la muerte de los óvulos. Además, es causante de la menopausia precoz, arrugas en la piel, y osteoporosis prematura. Pero, sus efectos no sólo están presentes en la madre: al fumar durante el embarazo, existen más riesgos de parto para los bebés, quienes nacen con menor peso, y pueden sufrir daños posteriores, como la muerte súbita.
Fuente: American Lung Association


