Las causas de la impotencia

La impotencia del fumador es debida a problemas circulatorios. El tabaco afecta los flujos sanguineos del pene, reduciendo la presión sanguínea en su interior. Durante la erección grandes cantidades de flujo sanguíneo penetran en las arterias del pene. El sistema venoso peneano, a través de una especie de válvulas, se comprime para evitar que la sangre salga del pene, quedando atrapada en unas cavidades denominadas senos cavernosos. Este mecanismo se halla alterado en los fumadores, lo que provoca dificultades para iniciar la erección y también para mantenerla el tiempo necesario.

La disfunción eréctil se considera una señal de alerta de posibles problemas circulatorios en el cerebro o el corazón Asimismo, las arterias peneanas de los fumadores se encuentran afectadas por una arterioesclerosis acelerada, con mayores depósitos de colesterol y, por lo tanto, con flujos sanguíneos menores.

La nicotina, a través de los estímulos que provoca en el cerebro, provoca rápidas contracciones del tejido del pene, con espasmo de las arterias, disminuyendo todavia más el flujo sanguíneo. Tambien por el efecto de la nicotina se produce una dilatación del sistema venoso que impide que la sangre quede atrapada en el pene, aspecto que dificulta enormemente mantener la erección.  

Evidencias que vienen de lejos  

Que el fumar puede provocar impotencia es algo que se viene considerando desde hace años. Los primeros trabajos sistemáticos se remontan a los primeros ochenta, cuando la asociación entre el consumo de tabaco y enfermedades cardiovasculares y cardiorespiratorias empezó a tomar cuerpo.

Aunque la evidencia científica tardó un tiempo en llegar, la sucesión de investigaciones, algunas de ellas alentadas por organizaciones de tanto peso como la American Heart Association (AHA), acabó asentando la teoría sobre hechos: si el tabaco causa alteraciones en los vasos sanguíneos que irrigan el corazón, y por extensión al sistema cardiovascular, lo mismo ocurre con el riego sanguíneo peneano.

Y los hechos, acumulados tras más de dos décadas de investigaciones, son contundentes: de acuerdo con la mayor parte de estudios publicados hasta la fecha, fumar duplica el riesgo de padecer impotencia en hombres de entre 30 y 40 años. El riesgo oscila, en función del estudio, entre el 50% y el 60% de posibilidades con respecto a hombres no fumadores, aunque algunos trabajos lo elevan hasta un alarmante 80%. La cantidad de tabaco consumido para alcanzar estas cotas de riesgo se sitúa alrededor de los 20 cigarrillos diarios, aunque se considera que tiende a crecer en paralelo al consumo.

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.dejardefumar.com.ar)





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