Enfermedad cerebro vascular.
Se debe a una falta de irrigación transitoria o definitiva de una porción de la masa cerebral que causa los conocidos cuadros de hemiplejía, apoplejía, paraplejía, paresias, etc. La causa de estos cuadros es la ateroesclerosis, estenosis y trombosis de los vasos arteriales que irrigan el cerebro. Estos vasos (carótidas, arterias cerebrales, etc.) sufren el mismo proceso descripto para las arterias coronarias. El riesgo relativo de accidente cardiovascular (ACV) en fumadores es tres veces mayor. Los fumadores de cigarrillos tienen una más extensa ateroesclerosis intracraneal con disminución del flujo cerebral. El flujo aumenta al cesar la adicción.
Enfermedad vascular periférica.
El hábito de fumar cigarrillos está muy relacionado con la enfermedad conocida como claudicación intermitente o "enfermedad de las vidrieras", que se caracteriza por el dolor en uno o los dos miembros inferiores al caminar, lo que obliga a detenerse. El grado extremo de esta enfermedad implica lesiones del pie y gangrena del miembro, que obliga a su amputación. Esta enfermedad es mediada por la lesión ateroesclerótica de las arterias de los miembros. Es interesante observar que el cigarrillo ejerce en este sector un riesgo proporcionalmente más fuerte que en otros sistemas. Dejar de fumar produce una importante regresión de los síntomas y mejoría de la enfermedad cuando ésta no es terminal. El pronóstico de la cirugía paliativa de esta enfermedad es mucho mejor si se acompaña de cesación tabáquica.
Hipertensión arterial.
Estudios epidemiológicos demuestran que la presión arterial promedio en tabaquistas es mayor que en no tabaquistas. Se ha demostrado del mismo modo un aumento agudo de la presión arterial luego de fumar un cigarrillo. Fumar dos cigarrillos produce aumento de presión, frecuencia cardíaca y del ACTH, cortisol, aldosterona y catecolaminas plasmáticas.


