Cirugía urgente en las hemorragías digestivas bajas graves

Introducción.
No hay estudios concluyentes que permitan distinguir los pacientes que precisaran cirugía urgente de los que no en la hemorragia digestiva baja grave.
Objetivo.
Determinar los factores clinicoepidemiológicos que permitan diferencian las hemorragias digestivas bajas graves que precisan cirugía urgente respecto a los que se autolimitan, y analizar el abordaje quirúrgico en dichos casos.
Material y métodos.
Se revisan 175 hemorragias digestivas bajas graves (rectorragia franca con descenso del hematocrito ≥ 10 puntos, o al menos transfusión de tres unidades de concentrados de hematíes) tratadas entre 1980 y 2002, y se seleccionaron las 28 (16%) que precisaron cirugía urgente. Grupo control: hemorragias digestivas bajas graves que no precisaron cirugía. Se aplicó el test de la t de Student, y el de la χ2.
Resultados.
Al comparar las hemorragias digestivas bajas graves que precisaron cirugía urgente con las que no, se obtienen 3 variables que nos pueden orientar a la hora de diferenciarlas: la edad inferior a 80 años (p = 0,013); la presencia de hipotensión a la llegada a urgencias (p < 0,0001) y la etiología del sangrado (p < 0,0001). En los casos con cirugía urgente, en 9 (32%) el origen fue anorrectal, por lo que el abordaje fue perianal. En el resto (n = 19) el abordaje fue abdominal. En 10 casos no se tenía un diagnóstico etiológico en el momento de la intervención, y la hemorragia se localizó durante el acto quirúrgico en 6 de ellos. En los 4 restantes sin localización de la hemorragia se realizó una colectomía subtotal, y en el resto una resección local de la zona afecta (3 hemocolectomías derechas, 9 resecciones de intestino delgado y 3 resecciones de un divertículo de Meckel). La morbilidad fue del 18% y la mortalidad, del 7%.
Conclusión.
En la hemorragia digestiva baja grave es difícil determinar cuál será cataclísmica y cuál autolimitada. En nuestra serie sólo son factores predictivos de cirugía urgente la inestabilidad hemodinámica a la llegada a urgencias y la edad menor de 80 años. La etiología del sangrado no es valorable, pues generalmente esta etiología se desconoce al inicio del cuadro.


