Colón Irritable: Una nueva visión

Dolor intestinal, diarrea y/o estreñimiento, hinchazón abdominal, gases, malestar general, mucosidad en las heces, espasmos intestinales, depresión, ansiedad, fatiga... si sufres de estos síntomas y las exploraciones médicas no te han encontrado nada anormal, seguramente te habrán diagnosticado con "colon irritable", te habrán dicho que la causa es emocional o de tipo nervioso, y te habrán enviado a casa con un caja de ansiolíticos y antiespasmódicos en el bolsillo y con el consejo de que aprendas a convivir con tus síntomas... La buena noticia es que esta pesadilla no tiene porqué ser real. Tus síntomas pueden solucionarse.
El principal error en el diagnóstico del "colon irritable" es asumir que los síntomas provienen de un desequilibrio en el colon. Por eso, creo que es mejor hablar del Síndrome del Intestino Irritable, ya que la palabra intestino engloba tanto el colon como el intestino delgado. En mi opinión, la mayoría de personas que padecen este síndrome sufren de un desequilibrio en el intestino delgado y por este motivo las exploraciones médicas típicas para evaluar el estado del colon no detectan ninguna anomalía. Las pruebas que se suelen llevar a cabo (colonoscopia, ecografía etc) no están diseñada para detectar los desequilibrios de la pared intestinal (calidad de las vellosidades, enzimas disacáridas, excesivo crecimiento de microorganismos, etc) que suelen aparecen en el intestino delgado de una persona con el Síndrome del Intestino Irritable.
Al ser un desequilibrio tan poco entendido, no es de extrañar que todavía no hayan tratamientos eficaces, y solamente se recurra a los ansiolíticos y antiespasmódicos.
Una causa básica
Por supuesto, las causas del Síndrome del Intestino Irritable pueden ser muchas. En este artículo voy a exponer una causa básica a tener en cuenta a la hora de tratar este síndrome. Es importante que mencione a Elaine Gottschall (bióloga norteamericana) como una figura indiscutible en la investigación de la pared intestinal en enfermedades intestinales. Parte de este artículo está basado en lo que he aprendido de ella a través de sus conferencias y publicaciones, y parte en mi propia experiencia clínica.
Desde mi punto de vista como nutricionista ortomolecular, una de las causas más importantes para el desarrollo del Síndrome del Intestino Irritable es una mala alimentación. El consumo de sustancias refinadas (pan, harinas y pasta refinadas), azúcares, trigo, lácteos, refrescos, etc., aportan pocos nutrientes al organismo y, sin embargo, le roban muchos nutrientes a cambio. Por si esto fuera poco, estas sustancias suelen producir irritación intestinal. Algunas de las deficiencias nutricionales más comunes entre las personas con el Síndrome del Intestino Irritable que veo a diario en consulta son: vitamina B6 y zinc, cuyas deficiencias impiden la formación de ácido clorhídrico y de enzimas pancreáticas digestivas; y, por otro lado, las deficiencias de las vitaminas B12 y ácido fólico, las cuales pueden impedir el correcto desarrollo de las vellosidades intestinales que contienen las disacaridasa (enzimas que ayudan a digerir ciertos carbohidratos presentes en alimentos como los granos, cereales, lactosa, sucrosa, patatas, etc.). Sin suficiente ácido clorídrico, enzimas digestivas y suficientes disacaridasa, la digestión de dichos carbohidratos solamente se lleva a cabo parcialmente, con lo cual se produce fermentación.
La fermentación origina la producción de gases y de sustancias como ácido láctico y acético, los cuales producen irritación intestinal. Por otro lado, la fermentación da origen al excesivo crecimiento de microorganismos (bacteria, hongos, parásitos) en el intestino delgado. Éstos, a su vez, destruyen las enzimas presentes en las células intestinales previniendo la digestión y absorción de carbohidratos y generando aún más fermentación. Dichos microorganismos compiten con nutrientes, lo cual suele causar desnutrición y, a su vez, leer más


