Analizan reacciones químicas del envejecimiento

El ser humano, plantas, animales y el resto de los seres vivos –salvo algunas excepciones– requieren oxígeno para sobrevivir. Gracias a éste se genera la energía requerida para el desempeño de funciones bioquímicas esenciales.
En dicho proceso participan proteínas llamadas enzimas que catalizan cada una de las reacciones bioquímicas. Si bien es un evento natural, algunas de ellas, bajo determinadas condiciones, ocasionan un corto circuito al entrar en contacto con oxígeno, lo que acelera el proceso de envejecimiento.
En el envejecimiento –indica John J. Medina biólogo molecular de la Universidad de Washington– las mitocondrias que desempeñan el papel de pilas, donde se acumula la energía, sufren alteraciones y/o se pierden. Como resultado, las células son privadas de su fuente eléctrica, por lo que no cuentan con la potencia necesaria para producir las distintas moléculas que le hacen falta para realizar su trabajo específico.
Francisco Gil González, químico y antropólogo en PortalCiencia, coincide en señalar que los mecanismos que dan lugar a las manifestaciones de envejecimiento se resumen en la disminución paulatina tanto de la población celular como de la actividad metabólica de cada una. En los organismos superiores se añade aquí un proceso regulador encaminado a garantizar la supervivencia, aminorando las consecuencias del déficit acaecidos.
Con miras a comprender estos procesos, Raúl Miguel Covían García, doctor en ciencias biomédicas por el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, realiza estudios que contribuyen a entender las reacciones químicas que permiten la existencia de organismos vivos en un ambiente con oxígeno, así como su participación en la generación de daño celular en procesos patológicos y en el envejecimiento. Su tesis Caracterización cinética y estructural del sitio de oxidación de quinol del complejo bc1 de mitocondrias de bovino y de Euglena gracilis muestra cómo el estudio comparativo de una misma proteína en dos organismos permite identificar posibilidades de bloquear específicamente una de ellas.
Para realizar su tesis –galardonada con el Premio Weizmann 2003 en el área de Ciencias Naturales– utilizó como modelo a los bovinos y a Euglena gracilis, pariente de un grupo de parásitos denominados tripanosomas que producen enfermedades como el mal de Chagas (que provoca daños irreversibles en el corazón); en ambos comparó la proteína llamada complejo bc1.
La proteína en los bovinos es prácticamente idéntica a una humana y, debido a que son ejemplares relativamente grandes, es posible purificar amplias cantidades del complejo a partir de sus tejidos cardiacos.
Del servicio al doctorado
Reconocimiento a jóvenes
Los Premios Weizmann son considerados el reconocimiento más importante a jóvenes investigadores menores de 35 años. Se otorga anualmente a las mejores tesis de doctorado en las áreas de Ciencias Naturales y Ciencias Exactas. Rafael Moreno Sánchez opina que otorgarle el premio a un estudiante que desarrolló todo su trabajo experimental fuera de los sitios tradicionalmente reconocidos de excelencia científica –como la UNAM y el Cinvestav–, desvanece la creencia de que este tipo de reconocimientos sólo se comparte entre los principales institutos y centros de investigación.
Añade que los Premios han fomentado una sana competencia entre los estudiantes (y sus leer más


