La inactividad en ancianos es un factor de mal pronóstico

 
La inactividad en ancianos es un factor de mal pronóstico

Según se deduce de un estudio publicado la revista "Archives of Internal Medicine", en pacientes ancianos la escasa actividad física es un factor predictor de deterioro funcional y no un hallazgo propio de la edad. Este hallazgo debe empujar a

tomar medidas para intentar favorecer la actividad en estos individuos, algo que tendría efectos muy beneficiosos a medio plazo sobre un fragmento de la población que crece constantemente.

Algunos pacientes de edad avanzada tienen una actividad física restringida, definida como estancia en la cama durante al menos medio día cuando no está enfermo, lo cual parece bastante común entre los ancianos no institucionalizados. Estudios previos han demostrado también que tres de cada cuatro pacientes ancianos tienen una actividad restringida al menos un mes al año. La repercusión de esta inactividad no se conoce bien. Por ello un grupo de investigadores de la Universidad de Yale ha estudiado el significado pronóstico de la inactividad.

 

Se estudiaron 680 individuos no institucionalizados, mayores de 70 años, que fueron categorizados en tres grupos según su riesgo de discapacidad (bajo, intermedio o alto) y que fueron seguidos durante 18 meses. En estos pacientes se evaluaba mensualmente la actividad física que realizaban: se consideró inactivos a los pacientes que estaban al menos medio día en la cama o que no realizaban sus actividades diarias debido a enfermedad, traumatismo o algún otro problema. El deterioro funcional se estableció según la reducción en las escalas de actividad de la vida diaria.

 

Tras ajustar por otros factores de riesgo de pérdida de la capacidad funcional, las escalas de discapacidad empeoraron el 11,2% por cada mes que los pacientes habían tenido una actividad reducida, siendo más marcado el empeoramiento en los pacientes con más factores de riesgo: 18,7% en los pacientes de riesgo intermedio y 7,5% en los pacientes de riesgo bajo. En los pacientes de alto riesgo, sin embargo, el grado de deterioro fue menos marcado, posiblemente porque su deterioro inicial ya era muy grande.

 

La inactividad en los pacientes ancianos es un factor de mal pronóstico a medio plazo para la evolución de su capacidad funcional. Deberían valorarse los motivos de forma individualizada para ver si son evitables e intentar mejorar el pronóstico de estos pacientes. Por otro lado, las medidas que mejoran la actividad y estimulan a estos individuos (terapia ocupacional, actividades sociales, etc) tienen gran interés si se quiere intentar prevenir el deterioro funcional y reducir su grado de dependencia.

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:http://praxis.paginadigital.com.ar)





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