Mamas:
Durante el embarazo las glándulas mamarias se preparan para cumplir su función principal, la secreción de leche. Son varias hormonas las que participan en la modificación de la glándula.
Entre las 5 y 8 semanas es notorio el aumento de volumen de las mamas, pueden notarse venas superficiales, el pezón y la aréola se comienzan a pigmentar. El crecimiento de las mamas continúa durante todo el embarazo.
La piel:
La gran revolución hormonal que significa el embarazo, afecta la piel en diferentes formas. En general estas modificaciones son normales.
Pigmentación: Ocurre en el 90% de las mujeres. es uno de los signos más precoces y evidentes del embarazo. Puede ser generalizada o en ciertas áreas que son sensibles al accionar de las hormonas como los pezones, las auréolas, el perineo, la vulva, y la región perianal. Frecuentemente se hiperpigmenta la "línea alba", línea media entre el pubis y el apéndice xifoide (boca del estómago). La pigmentación es más intensa en mujeres morenas. Luego del parto la piel se aclara paulatinamente, pero raramente vuelve a su estado pregestacional. Los lunares y cicatrices recientes tienden a hiperpigmentarse.
Cloasma: Ocurre en el 50-70% de las mujeres, en la segunda mitad del embarazo. Son manchas faciales irregulares de color tostado, pueden ser oscuras. Esto ocurre también en el 30% de las mujeres que utilizan anticonceptivos hormonales. En general estas manchas se presentan en la frente, mejillas, nariz y mentón. La exposición al sol se asocia a mayor incidencia de cloasma, el cual aclara casi siempre durante el primer año.


