acaban sometiéndose a algún tipo de intervención quirúrgica como la histerectomía, suspensión uterina (ligamentopexia), ablación de nervios uterosacros, presacros etc. Debemos advertir que aproximadamente un 20% de las mujeres sometidas a cirugía no presentan posteriormente un alivio significativo del dolor.

Enfermedad inflamatoria pèlvica

Las infecciones genitales en el hombre suelen presentarse sin complicaciones, la mayoría de éstas las experimentan las mujeres y la más grave de ellas es la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP). Hay que tener en cuenta que la vagina es una cavidad séptica en el que vive y se desarrolla un ecosistema bacteriano en equilibrio y que se comunica con el interior de la cavidad abdominal a través del útero y las trompas de Falopio. Existen una serie de barreras de defensa naturales para impedir el ascenso de gérmenes fundamentalmente a nivel del moco del cuello uterino que constituye un verdadero filtro antimicrobiano. Cuando se produce una alteración en estos medios de defensa y/o una infección vaginal por gérmenes muy patógenos (casi siempre por transmisión sexual), los microbios de la vagina atraviesan el cuello del útero, llegan a la cavidad uterina produciendo una endometritis, infectan las trompas (salpingitis), pudiendo llegar hasta los ovarios (abscesos tuboováricos) y a la cavidad abdominal produciendo un grave cuadro de pelviperitonitis.


Existen múltiples gérmenes implicados en la EIP pero los principales son la Clamidia y el Gonococo (75% de los casos). En la inmensa mayoría de los casos, la infección se produce por contagio sexual y el cuadro suele empezar a los pocos días de una menstruación que es cuando desaparece la barrera mecánica y bacteriostática a la penetración bacteriana que representa el moco cervical. Determinados casos de EIP podrían explicarse a partir de diseminación por contigüidad por órganos adyacentes infectados (apendicitis, diverticulitis, infecciones urinarias etc.). En otros casos la diseminación puede ser hematógena (por la sangre) de focos distantes como en la tuberculosis.

Factores

Se consideran factores de riesgo para el desarrollo de una EIP las relaciones con múltiples compañeros sexuales, la no utilización de métodos anticonceptivos de barrera (preservativo, espermicidas), la práctica de una interrupción clandestina del embarazo, el antecedente de una EIP previa y las portadoras de DIU que tengan más posibilidades de adquirir una enfermedad de transmisión sexual.

Síntomas

Pueden variar considerablemente de un caso a otro y dependerán fundamentalmente de la gravedad del proceso. Por lo general suele comenzar con dolor pélvico de aparición reciente tras una regla, de intensidad variable y localización en el bajo vientre que solo se alivia parcialmente con el reposo. Pueden existir antecedentes de leucorrea (flujo abundante, a veces fétido), coitorragia (sangrado después del coito) y spotting intermenstrual (pequeños sangrados entre periodos menstruales). En un principio el estado general es bueno pero con el tiempo puede aparecer fiebre y síntomas gastrointestinales (vómitos y diarrea) empeorando progresivamente el cuadro y agravándose el pronóstico.

Diagnóstico y tratamiento

La exploración ginecológica y una serie de pruebas complementarias (analítica, cultivos, ecografía etc.) serán la base del diagnóstico. En casos determinados, la práctica de una laparoscopia puede ser fundamental tanto para establecer un diagnóstico como para realizar un tratamiento (evacuación de pus) y una vez enfriado el proceso determinar un pronóstico.
El tratamiento es fundamentalmente médico (reposo, antibióticos, antiinflamatorios), planteándose el tratamiento quirúrgico como recurso excepcional.  Aproximadamente uno de cada cinco casos precisa ingreso y tratamiento hospitalario. 

Consecuencias

Al menos una de cada cuatro mujeres con EIP tienen serias secuelas tales como infertilidad, embarazo ectópico o dolor pélvico crónico, presentando además un mayor riesgo de cirugía abdominal de importancia, tal como el drenaje de abscesos tuboováricos, anexectomía (extirpación de trompa y ovario) o la liberación de adherencias pélvicas. La repercusión sobre la fertilidad es especialmente importante quedando estériles entre un 15 a 25% de las mujeres. La recidiva de una EIP se sitúa alrededor de un 20% de los casos.

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.ampersandsi.com)





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