acrílico, calibradas en función de la arteria y no reabsorbibles, tienen efectos permanentes. "El tratamiento ha mejorado porque la tecnología que se utiliza, tanto el material de cateterización como estas partículas embolizantes, ha mejorado", ha afirmado Falcó. Se realiza con anestesia epidural, control radiológico y monitorización, y sólo requiere un ingreso de 24 horas. La reincorporación a la vida normal se produce a los diez o quince días, lo que, frente al abordaje convencional, más agresivo, de la histerectomía, resulta muy ventajoso desde el punto de vista social y supone un gran ahorro en el ámbito laboral. Sin embargo, en Cataluña aún no se está realizando de forma habitual y faltan series amplias. No obstante, Falcó ha puntualizado que la técnica no es aplicable a todos los miomas. Tiene unas indicaciones muy concretas:
deben ser miomas sintomáticos, que produzcan sangrado y dolores pélvicos y, por tratarse de tumores que se presentan en una de cada cuatro
mujeres fértiles, debe intervenirse sólo a aquéllas que no quieran tener hijos. En las que desean gestar, la técnica tiene un riesgo, cifrado entre el 2 y el 4 por ciento, de problemas postembolización que pueden provocar una afectación ovárica de forma indirecta y, en consecuencia,
infertilidad.
En la literatura médica ya hay resultados a los cinco años con la técnica que demuestran que, en este periodo, hay un 72 por ciento de las mujeres que no tienen síntomas. En el caso de la miomectomía se acepta una recidiva del 35 al 55 por ciento de los casos. Ahora bien, "en mujeres que quieran quedarse embarazadas, resecamos el mioma, aunque exista esa probabilidad de recidiva, sabiendo que no tendrán los efectos colaterales de la embolización", ha señalado Falcó. "Hoy -ha precisado-, la única técnica de cirugía conservadora aceptada en las mujeres con deseo genésico es la miomectomía, ya que se tienen que concretar y valorar los riesgos potenciales de la afectación ovárica".