Los Bancos de Sangre de Cordón Umbilical

Una nueva contribución a las enfermedades hematológicas
Durante la gestación, la placenta y la circulación sanguínea feto- plancentaria cubren un importante número de funciones imprescindibles para el correcto desarrollo fetal. A pesar de ello, hasta hace poco, la placenta y la sangre contenida en ella han sido consideradas productos de desecho después del alumbramiento.
Lógicamente, unas estructuras tan cruciales durante el largo periodo de la gestación debían poseer características que podían ayudar a entender ciertas áreas de la ontogenia y, en última instancia, ser de alguna utilidad.
Hasta hace unos años, el reducido conocimiento que se poseía de éstas era un exponente más de la limitación de los métodos de investigación y análisis vigentes.
En el ámbito de la hematología, el desarrollo de nuevas posibilidades de estudio fenotípico y funcional de las células madre y progenitores hemopoyéticos hizo que, durante los ochenta, numerosos investigadores volvieran a profundizar en el estudio de la ontogenia hemopoyética. Entre otras cosas, se descubrió que la sangre de la placenta, fácilmente accesible a través de la punción de la vena umbilical, posee unas cualidades diferentes de la sangre adulta e incluso de la sangre de recién nacidos varios días después del parto.
Dos de estas cualidades son de especial relevancia: a) la sangre placentaria posee una concentración relativamente elevada de células madre hemopoyéticas de gran capacidad proliferativa y b) las células responsables de la respuesta inmune son relativamente "naives", como posible exponente de la tolerancia feto-materna y la falta de contactos previos con antígenos externos.
Estas características convirtieron la sangre de cordón umbilical (SCU) en una fuente de progenitores hemopoyéticos potencialmente útil en trasplantes; hecho que se demostró en modelos animales y, posteriormente, en una primera experiencia clínica exitosa publicada en 1989 leer más


