Es epidemiológicamente único dado que algunas de sus cepas (Influenza A), cambia regularmente su revestimiento antigénico, necesitando utilizar reservorios huésped animal para intercambiar sus serotipos.
Los virus gripales poseen dos clases de antígenos: internos y externos. Los antígenos internos (nucleoproteína y proteína M) son específicos de tipo y permiten diferenciar las cepas A,B y C. Los antígenos externos de la cepa A, hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N), son específicos de subtipo. Hay 15 subtipos de hemaglutinina y 9 de neuraminidasa. Los virus B y C presentan menos variaciones y no reciben denominación de subtipos.
El virus de la gripe posee 8 fragmentos de RNA.
Pandemias en el siglo XX
En el siglo XX se produjeron tres grandes pandemias, todas causadas por virus de la cepa A, que se correspondieron con la aparición de los subtipos:
(1918-1919) A(H1N1) (gripe española) con 50 millones de muertes
(1957-58) A(H2N2) (gripe asiática) con 70.000 fallecimientos
(1968-69) A (H3N2) (gripe de Hong Kong) 47.000 fallecimientos
(1977) A(H1N1) (gripe rusa)
Las pandemias tienen características comunes:
aparición de un nuevo virus gripal de cepa A (en lo que corresponde a los antígenos hemaglutinina, neuraminidasa o ambos)
existencia de población mundial sin inmunidad previa
alta capacidad infectiva (trasmisión) de la cepa
Nomenclatura
Las cepas se designan siguiendo este criterio:
Tipo del virus influenza
Lugar de origen
Número de cepa
Año de aislamiento
Subtipo según estructura H/N


