La hipertensión y la dieta
Desde hace mucho tiempo los investigadores suponen que, aparte del sodio, las bebidas alcohólicas y el exceso de peso, otros factores alimentarios influyen en la presión arterial. Un estudio efectuado recientemente ha venido a confirmar la hipótesis. Un grupo de científicos observaron durante 8 semanas a 59 adultos que presentaban una presión alta normal o una hipertensión moderada. En todos los casos, la presión sistólica (la que se expresa con la cifra mayor) era inferior a 169 y la diastolita (la cifra menor) oscilaba entre 80 y 95.
Los sujetos del estudio fueron divididos en tres grupos, cada uno de los cuales se sometió a una dieta distinta: la primera era abundante en grasas y pobre en frutas, verduras y productos lácteos; la segunda contenía la misma cantidad de grasas, pero nueve o diez porciones de frutas, verduras y productos lácteos parcialmente descremados. La presión arterial bajó en el lapso de dos semanas entre los sujetos sometidos a la segunda y a la tercera dieta, pero esta última fue la mas eficaz: entre quienes eran hipertensos al comienzo del estudio, la presión sistólica disminuyo 11,4 puntos, y la diastólica, 5.5, en promedio.
En conclusión, si adoptáramos una alimentación saludable (rica en frutas verduras y productos lácteos parcialmente descremados), podríamos prevenir la hipertensión y evitar así la necesidad de tratarla con fármacos.
Ultimas noticias para los hipertensos
El número mayor es el que cuenta. Durante años se ha creído que, en los registros de la presión arterial, el número menor, que se refiere a la presión diastólica, es el que importa más para determinar si es hipertenso o no. Al número mayor, que expresa la presión sistólica, no le prestaba mucha atención.
El instituto ha dado ha conocer un informe en el que recomienda a los médicos tener en cuenta la presión sistólica en los pacientes de edad madura y avanzada. De acuerdo con las nuevas pautas, la presión arterial debe mantenerse, a cualquier edad, por debajo de 140/90 (130/85 en el caso de hipertensos diabéticos), y lo más bajo posible entre quienes padecen insuficiencia cardiaca o renal.
Bondades del aceite de oliva.
La dieta mediterránea, abundante frutas, verduras y pescados, reduce el riesgo de sufrir infartos y ataques de apoplejía. El aceite de oliva aumenta sus beneficios porque disminuye la concentración en la sangre de lipoproteínas de baja densidad, o colesterol bueno. Un estudio reciente indica que el aceite de oliva extravirgen también reduce la necesidad de tomar antihipertensivos.
El stress y la cafeína
Un estudio reciente indica que la cafeína puede aumentar la presión arterial a un grado peligroso si se toma estando sometido a mucho stress. Unos investigadores observaron que la cafeína por si sola hacia subir la presión arterial a los 31 estudiantes de medicina que participaron en esta prueba. Cuando a la cafeína se sumó el stress de los exámenes, el aumento resultó aún mayor. Los estudiantes hipertensos o que tenían antecedentes de familiares de hipertensión y por lo tanto corrían más riesgo de contraer la enfermedad fueron los que presentaron las presiones más altas.
Los investigadores concluyen que a quienes se encuentran en riesgo quizás les convenga reducir el consumo de bebidas que contiene cafeína, sobre todo si trabajan sometidos a muchas presiones.


