de
autoobservación. Los enojos duran menos, o no se producen por motivos injustificados.
Se pueden aclarar las cosas que nos molestan con menos temor.
Se adquiere una mayor posibilidad de escuchar, ver y entender.
Se equilibran las funciones fisiológicas: reducción de peso, mejor digestión, mejor circulación sanguínea en manos y pies, menos impurezas en la piel, desaparecen los dolores de cabeza.
Aumenta la sensibilidad, produciéndose un acercamiento hacia la naturaleza.
Aumenta la tolerancia y se acepta a cada uno como es sin intentar cambiarlo.
Mejoran los problemas físicos.
Sensación de mayor tranquilidad.
Aún en enfermedades incurables, las flores traen alivio y permiten una "descarga psíquica" del peso de esa dolencia, generando una actitud diferente frente a la situación, tomándola con mayor tranquilidad de espíritu y energía positiva.
Producen alivio en las tensiones, aún en el dolor.
Las esencias florales no actúan sobre el síntoma, sino a niveles de mayor profundidad y con mucha suavidad, sin violencia ni agresividad.
Permiten que el sujeto pueda ir "digiriendo" física y emocionalmente las modificaciones.
No hay dos terapias que transcurran igual, dado que no hay dos individuos iguales. Cada desarrollo es diferente porque la historia, el entorno y el tiempo de cada paciente es distinto.