"La prevención y curación de la enfermedad se logrará descubriendo lo que falla en nosotros y erradicando ese defecto con el recto desarrollo de la virtud que lo ha de destruir. No combatiendo el mal, sino aportando tal cantidad de la virtud opuesta, que quedará barrido de nuestras naturalezas".
Por tal motivo, la flor, al incorporar al ser una cualidad armónica, desarrollará la virtud correspondiente, con la posibilidad de retirar la actitud en desequilibrio.
La flor va haciendo su trabajo de forma lenta y pausada, incorporando una cualidad al campo energético del ser que la necesita, y produciendo, en la mayoría de los casos, un efecto silencioso, tanto que el paciente, luego de un tiempo, supone que esa característica armónica de su ser es propia y no atribuye a la flor su efecto.
Es por eso que, con frecuencia, los pacientes refieren, luego de un tiempo de toma de la esencia floral, no haber "sentido" efectos importantes atribuibles a la flor. Sin embargo, si se les interroga sobre síntomas o estados emocionales alterados que se encontraban previos a la toma de la flor, evidencian que los han cambiado, aunque no suelen saber cuándo ocurrió tal hecho, ni bajo qué circunstancia, y por tal motivo, no lo atribuyen a la acción floral.
De todas maneras, el trabajo con las esencias no descarta la acción de la psicoterapia o el trabajo personal a través de afirmaciones, meditación, etc; sino que por el contrario, es un medio de potenciación muy eficaz de los resultados obtenidos con otras terapias.
Por el hecho de ser un medicamento energético, la dosis no va a estar dada por la cantidad de sustancia recibida sino por el número de veces y la forma en que se administre, por lo que, dando más cantidad de gotas no se obtendrán más efectos de los esperados, mientras que, aumentando el número de veces, se lograrán resultados más rápidos, sin que eso signifique que sea mejor dar demasiadas veces al día.
Afortunadamente para los terapeutas y los pacientes, las esencias florales actúan muy bien sin necesidad de que se conozcan y entiendan plenamente sus mecanismos íntimos de acción, lo que no descarta que la calidad humana y la sabiduría del prescriptor interfieran de una forma muy favorable en la acción de las esencias y en los resultados clínicos.
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.enbuenasmanos.com)


