Las comidas ricas en proteínas provenientes de aves, pescados, por ejemplo, abastecen el torrente sanguíneo de tirosina y otros aminoácidos. Una vez en el cerebro, estos aminoácidos se convierten en los compuestos llamados dopamina y norepinefrina, que ponen a uno mas despierto. El pescado, la carne, los derivados de la soya, las aves, los cacahuates, las nueces, la yema de huevo, presentan otro compuesto clave que se transporta a través de la barrera sanguínea al cerebro, la colina. Esta es el un precursor químico del neurotransmisor cerebral llamado acetilcolina, el cual desempeña un papel importante en la memoria.
En la cena: A no ser que usted necesite estimulación y energía para seguir trabajando en la noche, absténgase de ingerir en la cena proteínas como las contenidas en el jugo de un bisté o en le pescado. Ingiera mejor carbohidratos.
Nada mejor, antes de irse a la cama, que una cena rica en carbohidratos, como galletas de avenas o bizcochos con mermelada.
Alimentos que previenen los efectos del envejecimiento:
Comiendo con regularidad ciertos alimentos y nutrimentos, es posible reducir, o incluso prevenir, los signos de envejecimiento, lo mismo las arrugas y la resequedad de la piel que varias enfermedades graves que están relacionadas con la edad. Nunca es demasiado tarde para empezar.
Es necesario que usted conserve su peso, Las variaciones considerables y rápidas de peso corporal basta para que la cara envejezcan prematuramente. Por otra parte, el envejecimiento provoca que se adelgace la capa de grasa subcutánea, lo que acentúa las arrugas existentes y hace que la piel se torne flácida.
Ningún alimento específico evitara o suavizara las arrugas faciales, pero usted puede aminorar la rapidez con que se forman, ingiriendo alimentos adecuados para que las capas de grasa subcutánea se mantengan llenas y el cutis luzca terso. La dieta óptima es la que aporta a diario suficientes calorías para conservar el peso normal, de acuerdo con la complexión personal.
El camote: contiene vitamina A, la cual ayuda a que las células de la piel se desprendan de manera suave y uniforme.
El jugo de naranja: contiene vitamina C, que contribuye con la elaboración del colágeno, la sustancia de sostén que da elasticidad a la piel juvenil. Los vegetales de color verde oscuro, y las frutas de color anaranjado y amarillo intenso y la fruta de color anaranjado son fuente de vitamina A. Los cítricos contribuyen una estupenda fuente de vitamina C.
Tome mucha agua: Después de la segunda década de la vida se vuelven menos activos muchos humectantes naturales del cutis, las glándulas sudoripodas y sebáceas, y la capa superior de la epidermis se adelgaza. Como resultado, la piel ya no retiene bien la humedad. Además si no bebe suficiente agua para remplazar la que se pierde todos los días a través de la orina y el sudor, el organismo extrae de las células (incluidas las de la piel) el liquido que necesita, lo cual da por resultado un cutis reseco y con aspecto avejentado. Para reducir al mínimo la resequedad, beba por lo menos de ocho a diez vasos de 250 mililitros de agua al día. No tome en cuenta otras bebidas, como el café, el te o los refrescos de cola, como parte de la ingestión diaria de liquido, porque contienen cafeína, sustancia diurética que, al igual que el alcohol, puede aumentar la perdida del agua de la piel.
Reesfuerce sus defensas: Otra señal de envejecimiento que se puede contrarrestar con la dieta es la disminución de la resistencia a las enfermedades. El sistema inmunitario defiende el organismo de los invasores hostiles, como las bacterias y los virus. Con el avance de la edad se deferirá el funcionamiento de los linfocitos, glóbulos blancos que ayudan a combatir las enfermedades.
La vitamina E, puede fortalecer el sistema inmunitario, esta presente en legumbres de color verde oscuro, las leguminosas, las nueces y los cereales de grano negro.
Los alimentos y sus genes:
Si detesta el brócoli quizás tenga usted un gen que le produce aversión por las verduras. Los investigadores que estudian la genética del gusto han observado que ciertas personas padecen una hipersensibilidad hereditaria al principio amargo de alimentos como el brócoli, las coles de bruselas y las espinacas. Por desgracia, estas verduras se cuentan entre las más ricas en fibra, vitaminas, minerales y agentes anticancerosos, de modo que sus genes quizás lo estén privando de la posibilidad de mejorar su salud.
La leche de vaca y la diabetes: el origen de muchos casos de diabetes juvenil (dependiente de la insulina) puede ser una respuesta inmunitaria del organismo del infante a una proteína que contiene la leche de vaca. Los investigadores descubrieron que los niños diabéticos tienen 7 veces mas anticuerpos que los niños y los adultos no diabéticos. Durante los primeros meses de vida de un ser humano, el sistema inmunitario aprende a distinguir entre las sustancias extrañas y las células que forman parte del organismo. En el caso de muchos niños que muestran predisposición genética a la diabetes, por alguna razón el sistema de defensa contra infecciones confunde la proteína de la leche de vaca con sus propias células productoras de insulina y ataca tanto a la una como a las otras, anos después puede presentarse la diabetes.


