Sìndrome premestrual

El síndrome premenstrual o tensión premenstrual se define como la reaparición cíclica en la segunda mitad del ciclo (unos 14 días antes de cada regla) de una combinación de cambios físicos, psíquicos y de conducta que afectan a la mujer en una intensidad y duración suficientes como para alterar sus relaciones interpersonales o interferir en sus actividades normales. Una gran cantidad de mujeres en edad reproductiva lo experimentan en un grado leve o moderado pero a las que les va a suponer un problema importante para el desarrollo de su actividad vienen a ser alrededor de un 5-10% de los casos.
Los síntomas son muy variados y en cada caso en particular podrán estar presentes unos u otros, predominando alguno de ellos sobre los demás. Algunos de los más habituales son los siguientes: dolores abdominales y pélvicos (tipo pesadez e hinchazón), dolores de cabeza (cefalea), turgencia y dolorimiento mamarios, distensión abdominal, hinchazón de las extremidades (edemas), aumento de sed, aumento de apetito, erupciones en la cara (tipo acné), estreñimiento o diarrea etc. Entre los trastornos psíquicos comunes figuran la irritabilidad, los sentimientos agresivos, la depresión, frecuentes cambios de humor, miedo y trastornos de la conducta.
Algunas mujeres son capaces de determinar el día de su ovulación, e incluso el ovario que la origina, por un pequeño dolor lateralizado en el abdomen que no dura más que algunos instantes o a lo sumo 1 o 2 horas. Ocasionalmente se puede acompañar de un pequeño sangrado vaginal, es el llamado síndrome intermenstrual. No existe una explicación única que aclare la totalidad de los síntomas que componen el síndrome premenstrual y posiblemente las causas responsables de este cortejo sintomático sean múltiples. Se han postulado varias hipótesis siendo las más importantes los desequilibrios hormonales con predominio de los estrógenos sobre la progesterona, el exceso de prolactina, prostaglandinas, aldosterona y vasopresina, la deficiencia de vitamina B6 y los cambios cíclicos en la secreción de unas sustancias denominadas opiáceos endógenos.
Tratamiento
En pacientes con formas leves o moderadas pueden ser suficientes los cambios de estilo de vida (ejercicio, supresión del tabaco, cafeína, sal, restricción de líquidos etc.). Cuando la paciente es joven y necesita anticoncepción, los contraceptivos orales pueden ser el tratamiento indicado aunque los resultados son variables. Otros medicamentos que pueden resultar de utilidad son los analgésicos, antiprostaglandínicos, diuréticos, antiprolactínicos, la vitamina B6 y la progesterona administrada en la segunda fase del ciclo.


