El I-131 se fija en el tiroides, pero solamente en las zonas que están funcionando. Al hacer un estudio por puntos de la actividad sobre el propio tiroides, bien de forma manual o de forma automática, con una serie se artilugios que ahora no hacen al caso, es decir un "registro de distribución del I-131 en la glándula", se encontró que en el tiroides y sobre todo en el tiroides nodular, había "zonas calientes" y "zonas frías". Las calientes fijaban mas I-131 que el tejido de alrededor y las frías no fijaban I-131 en absoluto. Todavía se mantiene esa clasificación de los nódulos. La técnica se denominó "scanning tiroideo",(adaptando la palabra "scan" que se refiere al barrido de los electrones en las pantallas de Tv o del PC), que todavía se usa en bastantes países de Latinoamérica. En España adoptamos el término "Gammagrafía Tiroidea", por similitud con Radiografía; en Radiografía se utilizan los Rayos X y en Gammagrafía los Rayos Gamma que se originan en la desintegración del I-131. La técnica de Gammagrafía se sigue utilizando de forma rutinaria, y hablaremos de ella en un apartado específico.
Al entrar en los 70 conocíamos muchas cosas ya de la biosíntesis de las hormonas tiroideas. Los trazadores radiactivos en general y el I-131 concretamente, nos había dado un arma muy poderosa para los estudios de bioquímica en el organismo. Si administrábamos I-131 a un animal de experimentación, podíamos estudiar todos los compuestos de su tiroides en los que se había incorporado este radioelemento. La separación y caracterización de estos "compuestos marcados" se podía hacer por "cromatografia" o "radiocromatografia": En esencia consiste en poner una gotita de un hidrolizado del tiroides del animal inyectado sobre una placa de cristal recubierta de un gel especial en condiciones que bien por gravedad o ayudadas por un campo eléctrico se consigue separar los compuestos de distinto peso molecular que aparecen como bandas. Si esa placa en la que se ha conseguido la separación de los compuestos, se coloca sobre una placa fotográfica, la radiación gamma impresiona la placa y aparecen claramente definidas como bandas negras las correspondientes a los compuestos que contienen I-131, que así pueden identificarse. La técnica en esencia está siendo la base para la secuenciación de los aminoácidos del DNA y de los estudios del genoma y por ello nos hemos detenido brevemente en su descripción.
Sabíamos en los 70 cuales eran las hormonas tiroideas y en líneas generales como se formaban, pero no podíamos detectarlas en sangre. El desarrollo de las técnicas de radioinmunoanálisis y de inmunoanálisis en general nos permitieron dar ese paso. Se siguen utilizando y también ellas tendrán un apartado específico.
En los 80 aparece y se generaliza la utilización de la Ecografía y en los 90 muy avanzados el uso del Eco-Doppler para el estudio e la vascularización tiroidea y ello nos permite completar el estudio morfológico el tiroides en su intimidad como un complemento de la gammagrafía a la que a veces sustituye. Pero esto no es historia, es realidad actual y a estas técnicas vamos a referirnos mas adelante con extensión.
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.tiroides.net)


